El
Club Atlético San Lorenzo de Almagro,
cuya vida institucional se inicia prácticamente
con el poblamiento del barrio, está
viviendo momentos de gran actividad social,
no tanto en lo deportivo, sino en el plano
social. La reciente aprobación de
la ley que cede en forma definitiva un predio
de más de 4.000m2 para la construcción
de un micro estadio con capacidad para entre
4.500 y 7.000 asistentes, de acuerdo a las
actividades que se desarrollen , ha movilizado
no solo a los socios de la entidad sino
a la comunidad toda de Boedo que, ya sabemos,
responde en su mayor parte con simpatía
los llamados a la acción por la vuelta
a Boedo.
Es un momento
propicio, según nuestro parecer,
para recordar que SIN HISTORIA NO HAY IDENTIDAD,
y lo haremos con los “Recuerdos del
Viejo Gasómetro”, según
la visión del Arq. Néstor
Zakim, que desde su infancia conoció
el club “de sus amores”, y las
numerosas actividades que se cumplían
en el famoso “Gasómetro”,
el estadio y
complejo deportivo que enorgulleció
la zona.
“Hacia fines de 1928, en solamente
noventa días, fueron finalizadas
la tribuna oeste (sobre la Av. La Plata)
y la tribuna norte (de espaldas a la calle
Inclán, o a la entonces quinta de
verduras de la familia Oneto). Las obras
habían sido adjudicadas a las empresas
Mariani Hermanos y Luís Audubert,
realizadores de la estructura metálica
y de la colocación de los tablones
de lapacho, respectivamente.
Ambas tribunas
cubrían una longitud de 264 metros
lineales, con 55 escalones. En 1929 se construyó
la gran cabecera visitante, hacia el este,
frente a la calle Salcedo, con 150 mts.
de longitud y la misma altura que las anteriores;
sobre el sector sud se construyó
un tramo más corto, de 98 mts. de
longitud y 33 escalones, manteniendo la
vieja tribuna cubierta de 25 mts. de longitud,
ahora ocupando el corner de las tribunas
de Av. La Plata y Las Casas (en la primitiva
cancha, ocupaban la mitad de la misma),
obviamente el campo de juego fue trasladado
hacia el este, para permitir la construcción
de la cabecera de Avda. La Plata, por lo
tanto la tribuna cubierta aparecía
enfrentándolo en otro lugar.
En 1930, Don
Pedro Bidegain finaliza las obras del viejo
gasómetro.El recordado Presidente
de San Lorenzo, con espíritu progresista
y avizorando un futuro diferente, le otorgó
al conjunto construido características
de centro deportivo integral, como pocos
para la época.
Ese año
no solo se terminaba un gran estadio de
fútbol, también se inauguraban
modernas oficinas, sanitarios, vestuarios,
grandes salones de baile y reuniones, confitería,
cancha de basquetbol, canchas de tenis,
pista de patinaje, cancha de hockey sobre
patines y cercos perimetrales de mampostería.
Indudablemente
semejantes instalaciones propiciaron la
llegada masiva de gente, ávida del
nuevo fútbol profesional y propiciadora
de los primeros deportes federados del Club.
Por otra parte,
los inolvidables bailes y reuniones sociales
de diversa índole, convirtieron al
lugar en un ámbito frecuentado por
gran parte del barrio de Boedo, era la prolongación
del hogar, el epicentro para la diversión
y la amistad; la vida del barrio pasaba
por San Lorenzo, sin distinción de
banderías de ningún tipo,
había nacido un lugar de encuentro
digno de ser vivido, hoy añorado
por quienes peinan canas y soñado
por los más jóvenes, informados
de aquellas historias desde el recuerdo
inmarcesible de sus mayores.
La institución
de Boedo había pasado de 3612 asociados
en 1928 a 15.616 en 1930. Un crecimiento
fabuloso, sumado a la visión superadora
de dirigentes que concibieron la implementación
de un club total, al servicio de diferentes
sectores y gustos, un club de fútbol
pero con deportes y una gran actividad social.
Además desde el 6 de septiembre de
1928, el entornes Presidente Don Eduardo
Larrandart, había adquirido el predio
del estadio sobre una superficie de 7.760,70
metros cuadrados. Fue una época inolvidable,
era el comienzo de la maduración
de un grande del deporte argentino. Poseedor
de situaciones privilegiadas en todos los
deportes. El campo de juego de fútbol
colocó al “viejo Gasómetro”
en un estamento mítico: los primeros
arcos con palos redondos, las primeras transmisiones
de partidos internacionales, la mejor iluminación
de América del Sud y la primera transmisión
televisiva de un encuentro de fútbol
profesional en 1952.
Recuerdos
imborrables, cada día más
nítidos en las retinas de quienes
tuvieron la enorme felicidad de conocerlo”
Néstor Zakim
Nosotros
agregamos hoy: lo demás es historia
más reciente. Pero el momento es
de construir un nuevo desafío. Llevar
adelante el proyecto del “micro estadio”,
con la misma pasión, entusiasmo,
dedicación y desinterés que
pusieron aquellos dirigenes de los años
30, buscando el reencuentro de todos los
sanlorencistas, de todo el vecindario, sin
enfrentamientos entre fracciones partidarias,
sin querer sobresalir unos sobre otros,
dando un ejemplo a un país que está
muy lejos de tener un proyecto de encuentro
y progreso.
Fabián López
www.nuevociclo.com.ar
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