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PERROS, GATOS, PECES, GALLINAS, PALOMAS.
Que hay detrás de ellos: Síndrome de soledad? Moda? Fabuloso comercio montado alrededor de ellas? Envidias? imitación de conductas?

 
 

      Mucho se podría hablar, escribir, filmar, grabar, sobre lo que se dice, se visualiza, se escucha todos los días, desde la temprana audición radial mañanera, hasta el programa de TV nocturno, donde sus conductores, previa publicidad de productos de la flamante “industria del perro” aparecen como amantes solícitos de los inocentes animalitos que gracias y por voluntad de sus dueños, ensucian todas las aceras y calzadas de Buenos Aires, provocando incluso algún accidente a quiénes sin advertir las recientes y blandas suciedades, resbalan al pisar sobre ellas. Es el momento en que el otro yo irracional que llevamos dentro, sale para vociferar alguna grosería contra el o la dueña y el animalito causante sin culpa.
     Porque, hagamos un ejercicio de imaginación: si cualquiera de nosotros, devenidos en orgullosa “mascota” estuviéramos encerrados durante casi todo el día en un departamento de dos o tres ambientes, a veces con la suerte de un balcón desde donde podriamos ladrarle a los paseantes, pero la mayor parte del `día solos, mientras esperamos al bueno que nos paseará un rato por las veredas próximas para permitirnos hacer nuestras necesidades, ¿no nos pararíamos también en cada árbol del camino, para oler a los otros hermanos que ya pasaron por allí y de paso dejar nuestra señal? Y qué de aquellos pobres ejemplares que unidos por una cuerda son obligados a caminar junto a 7,8 o 10 miembros de la especie, sin respetar cansancio, gusto por el compañero o compañera para luego dejarlos al sol en una pequeña perrera instalada a un costado de un parque por el cual no pueden caminar, mientras su paseador divaga con otros colegas de profesión, esperando cumplir el tiempo de “paseo” comprometido con los dueños. Ese ejercicio de imaginación seguramente no será placentero.
Las estadísticas señalan que solo 3 de cada diez paseadores, profesionales o vecin@s, llevan la obligada bolsita para los desechos.
     Otra cosa que hemos advertido en nuestro circular por la ciudad, es que cada vez las que, al principio eran pequeñas mascotitas, muchas veces llevadas en los brazos por sus dueñ@s, ahora parecen que deben haber crecido de golpe, ya que los perros que uno ve salir de las casas de departamentos, son cada mas grandes, más altos, mas gordos, y generalmente sujetos de la correa que lleva una débil mujer o un niño que hace enormes esfuerzos para mantenerlo dominado. Y no hablemos de aquellos que quieren tanto a su mascotita, que la llevan con ellos a la panadería, al supermercado, a la perfumería, sin comprobante alguno que estén bañaditos, que no desprendan pulgas que no husmeen en la mercadería. Los comerciantes, anonadados, observan la puerta del comercio con temor, temiendo que en ese momento llegue un inspector municipal, pero sin atreverse a decir nada porque ¡perder un cliente en esta época!
Vamos ahora a los pececitos: Pobrecitos, son para el juego de los niños y los más chiquitos, claro, quieren jugar. Y los sacan de la pecera, meten en ella sus manitos sucias (a veces) y terminan ahogando a los pobrecitos. Consultar en cualquier casa de venta de estos pececillos, que por supuesto se venden con una buena cantidad de elementos suplementarios, cuantas reposiciones de los pequeñuelos venden por mes a los mismos niños o padres. No es que amplíen la cantidad, es que reponen a los que murieron o mataron.

     Anteriormente, nuestras madres o abuelas, criaban en el fondo de la casa, o en las terrazas, gallinas, pavos, pollos, animalitos de granja, que además de cacarear y despertarnos antes de levantarnos para ir al colegio, de cuando en vez servían para un suculento puchero, muertos por propias manos de nuestras madres o abuelas. ¿Lo permitiríamos hoy? Seguro que sí y le ayudaríamos, si viviéramos en el campo, o en el campito, pero seguro que no, si vivimos en un departamento en Flores- Todo tiene su propio código. Igual sucede con la especie canina.

     Finalmente las palomas. Recuerdo que un amigo, en mis diez o doce años, tenía una jaula con palomas mensajeras. Todas con un anillo colocado en una de sus patitas.. Se iban y volvían. Cómo las admiraba. No entendía como podrían guiarse, si –pensaba en aquellos tiempos- no tenían cerebro. Mi amigo las adoraba.
     También en esa época, mi padre me llevaba a pasear a Plaza de los Dos Congresos, o a Plaza de Mayo, los domingos, cuando no tenía que cargar con la bandeja, me compraba maíz y allí iba yo a meterme entre las palomas, las sostenía en las manos, se posaban en el hombro, ¡Qué contento volvía luego a casa!
Con el tiempo, cuando comencé a recibir en carne propia, o en ropa propia, los desechos de las inocentes palomitas, ya no me parecían tan angelicales como cuando tenía diez años.
     Y ahora, que se leer y que existen medios de comunicación que a veces no se dedican a la pavada o a mostrar mujeres desnudas, me entero que las palomas SON PLAGA NACIONAL. Que cada vez hay más y por todos lados, pero veamos de que nos avisan los medios:

     “Las palomas son aves que transmiten enfermedades al hombre. Es fundamental realizar un control o ahuyentamiento de la plaga mediante redes o pinches, ...”
www.bichos.com.ar/index.php?sec=plagas&id...
Para no extendernos, los remitimos al sitio en la red de Internet que se menciona o a cualquier otro nicho que encuentre.
     Lo cierto es que no hay que dejar que los niños entren en contacto físico con las palomas, que las levanten o las sostengan en sus brazos, que las dejen subir a los hombros ni a ninguna otra parte. Mas vale prevenir que curar.

Y finalmente:

     Si tiene una mascota por el síndrome de soledad, le recomendamos algo mejor que tener un perrito, que molesta a los vecinos con los ladridos, que ensucia las calles y que le da gastos. Inclúyase en los cientos de grupos de acción comunitaria que trabajan solidariamente por lo niños, por los ancianos, por los disminuidos físicos, por los damnificados de cualquier orden. . Quienes lo han hecho, y usted seguramente conoce alguna o alguno de ellos, pregúnteles si están contentos con lo que hacen, si ganaron nuevas amistades, si se han sentido útiles

     FINAL. NO CONTRIBUYA AMPLIAR LAS ARCAS DE INDUSTRIAS Y COMERCIOS QUE LE VENDEN PIEDRITAS DE COLORES, COMO SI FUERAN COSAS NECESARIAS.

Aníbal Lomba
Especial para www.nuevociclo.com.ar
17de enero de 2010

www.nuevociclo.com.ar

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