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LA ESCULTURA REPOSO ó MUJER SENTADA, OBRA DEL ESCULTOR RUSO STEPÁN ERZIA CAMBIARÁ DE BARRIO

 
 

     REPOSO - STEPHAN ERZIA EN BOEDO

    A raíz de la solicitud de la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo, la Dirección de Monumentos y Obras de Arte (GCBA), en adelante M.O.A., trasladó la escultura Reposo obra del artista ruso Stepán (o Stephan) Erzia, que se encontraba en su taller y depósito ubicado en los Jardines de Palermo, a la acera de la Av.Boedo frente al Nº 943, pasando a formar parte del “Paseo de las Esculturas de Boedo”. La escultura está realizada en mármol siberiano y la misma fue adquirida al autor en 1936 por la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Stephan Erzia, artista ruso, residía en nuestro país desde 1927 y a partir de 1930 en el barrio de Boedo. La obra denominada Mujer Sentada, fue esculpida en 1919 en Rusia, su país de origen. La misma fue trasladada a Buenos Aires para integrar su primera exposición, en "Amigos del Arte", en el año 1927.
    Stephan Erzia:
Stephan Dimietrovich Nefedor, conocido luego como Stephan Erzia, al adoptar el escultor ruso, como apelativo, la denominación de una de las tres etnias que conformaron la identidad del imperio y que era su propia raíz: Erzia. La limitada extensión de esta nota nos va a imponer una dificultosa síntesis de su vida. Comencemos diciendo que tras una niñez azarosa, en las llanuras del Volga, donde se inició en los misterios de la pintura, especialmente aquella de carácter religioso, llegó a Moscú cursando, pese a las dificultades económicas y políticas de la época (1905) estudios en la Academia de Bellas Artes, viajando -tras su graduación- a Europa, recalando primero en Italia, comenzando a recorrer de la mano de algunos mecenas oportunistas y luego por su propio esfuerzo, la difícil escalera al éxito. En pocos años gozó del favor de la crítica y sus obras se expusieron en los principales salones y galerías de Europa. Tras un regreso por pocos años a su Rusia natal, donde ejerció la docencia y distintas funciones por designación de las autoridades del nuevo régimen gobernante, regresó a Europa donde se contactó con ciudadanos argentinos y, también, con quién sería luego presidente de nuestro país: Marcelo T. De Alvear. Invitado por éste llegó a Buenos Aires en 1927, con el propósito de realizar una exposición de sus obras en "Amigos del Arte", tradicional galería porteña. Las circunstancias de la vida (o del momento) hicieron que Erzia se afincara poco tiempo después en Boedo, instalando su taller en el viejo edificio de una ex licorería, en la calle Zañartú, que dejaría para trasladarse a Av. La Plata 577, donde permaneció por muchos años. El espíritu libertario de Boedo, encarnado en aquellos tiempos por la figura de D. José González Castillo, fundador de la Universidad Popular de Boedo debió impactar en su espíritu, convirtiéndose en amigo inseparable del autor de Los dientes del perro, con quién colaboró en la fundación de la mítica peña Pacha Camac. Allí compartió inquietudes estéticas con Antonio Sassone, Agustín Riganelli, Roberto Roselli, Domingo Maza, Sepuccio Tidone, Eolo Pons, Luís Dottori, Rodolfo Bertugno, Francisco Reyes, Enrique Gaimari y tantos otros artistas plásticos que formaban la vanguardia artística de esas décadas. Su figura se hizo popular en el barrio y sus obras dieron brillo a más de una exposición organizada en la zona. El "Rodín ruso" como fue bautizado en Europa, que había llegado a Buenos Aires para realizar a lo sumo un par de muestras, permaneció en nuestra ciudad por casi 25 años, realizando en ese lapso lo más importante de su producción, siendo el primero en descubrir las virtudes de las maderas duras de nuestro territorio chaqueño: el quebracho y el lapacho. Ya anciano,(llegó a Buenos Aires con más de 50 años vividos), la añoranza de su tierra y la circunstancia de reanudarse las relaciones diplomáticas entre Argentina y Rusia, motivaron su regreso a Moscú, en 1952. Llevó consigo más de 200 obras realizadas en Buenos Aires y algunas decenas de troncos de quebracho, con los cuales siguió trabajando en su pequeño taller de la capital rusa. Recibido primero fríamente por las autoridades, muy pronto el mismo pueblo comenzó a reconocerlo como "maestro", siendo entones reconocido oficialmente. Fue condecorado, se le organizó una exposición y hasta gozó de un escaso subsidio. Falleció el 26 de noviembre de 1959, a los 84 años, mientras modelaba una gran cabeza. Con los años, un viejo sueño del gran maestro se hizo realidad: Su propio museo. En la ciudad de Saransk, capital de Mordovia, se inauguró la Galeria de Arte de aquella ciudad,que llevará su nombre, en cuyas salas se exponen, esencialmente, las doscientas piezas traidas por el escultor desde la República Argentina. Su nombre es reverenciado y varios libros se han escrito sobre su novelesca vida. Recientemente se realizó en Buenos Aires, organizado por la embajada rusa, una exposición de las obras que se conservan en el país, algunas de ellas en museos oficiales y otras en colecciones privadas.
   EL TRASLADO DE LA OBRA DE STEFAN ERZIA “REPOSO” DE LA CALLE BOEDO (BUENOS AIRES) Y SU INSTALACIÓN EN LA COLECCIÓN DE UN MUSEO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
   La obra Reposo ó Mujer sentada (1919-20) (se la encuentra denominada de ambas maneras en los antecedentes de archivo), participó en exposiciones importantes en Rusia y en Europa, antes de ser traída por el autor a Buenos Aires, donde también fue exhibida en varias oportunidades. Finalmente, en 1936 le fue adquirida en la suma de $ 10.000 por la Municipalidad de Buenos Aires, que la emplazó en la plazoleta ubicada en Av. Belgrano y Piedras.. Tiempo después, al disponerse la remodelación del paseo fue destinada a otro emplazamiento para, finalmente, ser trasladada a los talleres del M.O.A. para su restauración, que nunca llego a concretarse.

   Realizando una investigación sobre la vida y obra de Erzia, quién firma pudo determinar el lugar de guarda de la obra; visitando entonces el M.O.A. verificó, efectivamente, su depósito en el lugar. Teniendo presente la trascendencia que tenía para la historia socio-cultural de Boedo la permanencia en el barrio de Erzia y su integración a los círculos culturales del mismo, por medio de la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo se solicitó formalmente el traslado de la escultura a un lugar a determinar en Boedo, petición que en aquella instancia no tuvo éxito.
     La fotografía que ilustra esta nota fue tomada en los jardines del M.O.A. en oportunidad de visitar el lugar en compañía de un discípulo ruso del escultor, el Sr, Mikhail Iliaieb. En ella aparecen, además de Aníbal Lomba, autoridades del M.O:A. y del Museo Sívori. y pertenece al libro sobre la vida de –erzia que Iliaieb públicó en 2001 luego de su visita a Buenos Aires
   La inauguración posterior del Paseo de la Esculturas de Boedo proyecto de la institución mencionada, autorizado por Ley 409 de la Legislatura porteña, que autorizó posteriormente (ley 1411/2004) el emplazamiento de 24 obras de arte escultórico en las aceras del tramo de la Av. Boedo que se extiende desde la Av. Independencia hasta Av. San Juan, permitió dar nuevo impulso a la solicitud que, sí, esta vez fue atendida, erigiéndose Reposo frente al ya señalado Nº 943 de la Av. Boedo

    De tal forma durante mucho tiempo (1936 hasta 2010) la escultura estuvo sometida a condiciones climáticas extremadamente precarias y a una situación ecológica desfavorable, que influyeron en forma perniciosa sobre la superficie del mármol.
Recordamos que una vez inaugurado el Paseo de las Esculturas, que reúne un conjunto de obras de artistas argentinos laureados en numerosos certámenes nacionales y extranjeros, las esculturas fueron donadas por la Junta de Estudios Históricos de Boedo al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pasando así a integrar el Patrimonio de la misma.
   En 2009 arribaron a Buenos Aires el Sr. Mikhail K. Zhuravlev y la Sra, Elena Butrova, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Internacional Foundation Erzia, con sede en Moscu, Rusia, entidad creada para preservar el patrimonio dejado por el escultor, extender a nivel mundial el conocimiento de su vida y obra, ahora bastamente reconocida en aquel país.

    Los visitantes llegaron a Buenos Aires luego de permanecer en Europa visitando museos y galerías en los cuales Erzia trabajó en sus años de juventud, interesados vivamente por la labor de su connacional en nuestro país, ya que fue aquí donde vivió los años más esplendentes de su carrera artística, donde descubrió el valor de las maderas de nuestro Chaco, convirtiendo el material en su preferido.
   La Fundación se ha propuesto hacer un inventario de las obras que, a nivel mundial, se encuentran en posesión de museos o galerías y, en lo posible, realizar calcos de las mismas para que el Museo de Mordovia sea un exponente total de la actividad del artista.
   Mikhail y Elena demostraron su interés principal por Reposo y al constatar como se había ido deteriorando la figura, ofrecieron de inmediato la posibilidad que restauradores rusos llegaran al país para colaborar y asesorar a los nuestros, entablando conversaciones con autoridades y con la Junta, dando su opinión en cuanto a la necesidad de, lo más urgentemente posible, luego de la restauración, emplazar la obra en un museo bajo techo, para mantenerla dignamente Al tiempo solicitaban autorización para ejecutar un calco de la misma.

   El proyecto de la Fundación se completaba con otros aspectos, como la edición de un libro sobre la vida de Stepfan Erzia escrito en español, en el cual se incluirían colaboraciones de artistas y estudiosos argentinos.
   La restauración de Reposo está realizándose en estos momentos (agosto 2010) en los talleres del M.O.A. y si bien no está aún acordado a que museo será finalmente trasladada una vez finalizada la tarea, se encuentran ofrecidos el Museo Monte de Piedad, en Boedo, el Museo Quinquela Martín (La Boca) y el Museo Sívori. Lo más probable es que se acuerde llevarla al Museo Quinquela, donde ya se conserva una de sus obras (el Sivori tiene tres) fundamentalmente por haber sido el pintor boquense uno de los pocos artistas plásticos de su época con el cual mantuvo vínculo amistoso, además de los que trató durante su permanencia en Boedo.
   La Fundación ha ofrecido entregar copia de otro de los originales del Artista, para ser emplazado en el Paseo de las Esculturas de Boedo y mantener así el recuerdo y la identidad del barrio.

    Respecto al libro, ya fue presentado en un acto realizado en el Museo Quinquela Martín, con asistencia de las dos autoridades de la Fundación mencionadas. Titulado El Gran Erzia. Reconocimiento y Tragedia.
   Presentado como Novela literaria y documental, es obra del escritor Yuri Páporov.

   El Director del proyecto y presidente de la Fundación Mikjail Zhuravlev abre las páginas bajo el título Morir por la Patria es una azaña, más consagrar toda la vida a ella es doble proeza. Se presenta luego Elena Butrova, responable de la redacción general, autor del archivo y artículo principal que titula Stepan Erzia y el Mundo entero. Se continúa con artículos de autores latinoamericanos: Mauricio I. Neuman, escribe sobre Reflexiones sobre Stepán Erzia y su labor artística en la Argentina; Anibal Lomba lo hace sobre Stepán Erzia y la Peña Pacha Camac; Vicente Trípoli, El Tortoni y sus nostalgias. Una historia casi desconocida. “El tallador de quebrachos”; Cataliana Fara, escribe sobre Stepán Erzia en la colección del Museo de Bellas Artes de la Boca “Benito Quinquela Martín”, la Prof. Indiana Gnocchini titula su nota : Stepán Erzia – Una breve rseña histórica; Marcelo Adolfo Gustín, reseña Stepán Erzia en el Chaco; Leonardo Garet titula su nota Dos destinos unidos Erzia y Quiroga; Vladimir Sabriano dice del artista Stepán Erzia Descubrí el mundo de Ezia; Eolo Pons alcanzó a escribir: Stepán Erzia – Escultor ruso; Olesia Kazakova, tituló su nota Erzia en Mar del Plata; Carlos Balmaceda se refiere a Stepán Erzia y su obra La Bailarina”; y finalmente, previo al inicio de la obra de Yuri Póporov, Mikhail Zhuravlev y Elena Butova, nos intoducen en el libro propiamente dicho con el prólogo titulado El regreso de Erzia a la Argentina.
Como regalo, antes del inicio de la novela histórica, la publicación –en finísimo papel ilustración (21x29cm), 391 páginas, incluye 25 ilustraciones a toda página de otras tantas obras de Stepán Erzia, una maravilla para el espíritu.
   No conozco si alguna autoridad lo habrá hecho, pero desde este sitio en la red de Internet le decimos a la Fundación Internacional de Arte Stepán Erzia y a sus directores Mikhail y Elena, ¡Muchas gracias por este regalo a la República Argentina, en el año que se conmemora el 200 aniversario de la iniciación de la gesta emancipadora!

Aníbal Lomba
Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo
Buenos Aires – República Argentina

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     Anibal Lomba recibe de manos de Mikhail Zhuravlev un ejemplar de la edición, en ruso, del libro sobre Erzia. Se observa detrás un afiche con la imagen de la escultura Reposo

 

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