LEJOS
DE LOS SUPLEMENTOS ESPECIALES POR ANIVERSARIOS,
CLARÍN
“El diario de la mañana”,
cumplirá sus primeros 65 años
en medio de un violento ataque gubernamental,
que alcanza no solo las ediciones del más
importante y popular diario del país,
sino que se extiende a lo que el periodismo
mayoritario y los medios políticos
de oposición han denominado la “Guerra
total contra el monopolio”, situación
que puede considerarse un verdadero ataque
a la libertad de prensa.
A
la constante prédica de las autoridades
contra la propietaria, su Director General,
periodistas y hasta simples noteros, a quienes
suelen satirizar en las conferencias de
prensa, se une el intento de despojo que
se avecina contra Papel Prensa, la fábrica
de papel propiedad mayoritariamente del
matutino, pero también del tradicional
diario La Nación y en mínima
parte del Estado argentino, la desautorización
para operar a la empresa Fibertel, servidor
de Internet con más de un millón
de abonados y la ya conocida persecución
judicial contra la propietaria, Sra. Ernestina
de Noble, a quién se acusa de apropiación
ilegítima de dos niños, hoy
personas adultas por supuesto, durante la
última dictadura militar.
Pero
no nos vamos a ocupar en esta nota de tales
noticias, que seguramente seguirán
siendo tratados por todos los medios de
presa, canales políticos y población
en general y derivarán en instancias
judiciales de largo trámite.
Desde
estas líneas vamos a recordar que
cuando aún el mundo vivía
el terror de la Segunda Guerra Mundial,
Roberto Noble publicaba el primer número
de CLARÍN, el martes 28 de agosto
de 1945, bajo el lema “Un Toque de
atención Para la Solución
Argentina de los Problemas Argentinos”.
En su pequeño espacio de presentación,
el Director-Propietario escribía:
“A
NUESTROS COLEGAS, AMIGOS Y AISADORES
Al incorporarse
a las filas del periodismo nacional CLARÍN
saluda cordialmente a la prensa argentina
y afirma su propósito de ser solidario
con ella en todo lo que tienda a dignificar
la profesión común y a defender
los fueros intangibles de la palabra escrita,
cuando ella no alienta otra finalidad que
la de velar por el interés público.”
Un hecho singular
que se aprecia en ese primer número
es la ausencia total de publicidad, que
el director justifica de esta manera:
“…la empresa CLARÍN dispuso,
en homenaje al interés de sus propios
anunciantes, no aceptar ningún aviso
para este primer número. entendemos
que un diario nuevo solo puede contratar
sus espacios para publicidad una vez que
la circulación haya determinado su
valor comercial…..”
Y vaya si en el
tiempo la calle reconoció su valor
comercial. Sus 500.000 ejemplares diarios
de circulación, al cumplir 65 años,
están demostrando el grado de aceptación
obtenido en el tiempo.
Pero vayamos
a esos tiempos. La imagen que ofrecemos
de una parte de su primera página,
nos señala el momento trascendente
que vivía la humanidad en aquellos
días. Se avecinaba el fin de la guerra
mundial y la finalización llegaba
tras una masacre colectiva que todavía
hoy se discute. La explosión de la
segunda bomba atómica lanzada desde
un avión norteamericano esta vez
sobre la población japonesa de Nagasaki,
luego de unos pocos días de ejecutada
igual acción sobre la ciudad de Hiroshima.
Lo títulos
de primera plana hacían referencia
a que se iniciaba la ocupación de
Tokio al descender cuerpos de paracaidistas
norteamericanos sobre la ciudad, mientras
el General De Gaulle era aclamado al llegar
a Nueva Cork.
La página
2 del nuevo matutino en uno de sus títulos
destacaba: EE.UU. OBJETA LA ACTITUD ARGENTINA.
Se basaba dicho proceder en que la República
Argentina, gobernada por el eje Farrell-Perón,
luego del golpe militar que desalojara al
gobierno democrático de entonces,
“no ha puesto al descubierto a los
agentes y recursos del Eje existentes en
la Argentina”….
Otra noticia anunciaba
que el Dr., Vargas (por Getulio Vargas)
volverá a ser presidente en Brasil
Es interesante, para terminar este recordatorio,
transcribir un párrafo del primer
editorial central del nuevo periódico,
por su aplicación en los actuales
momentos. Se decía allí:
“La unidad
argentina no será lograda sin computar
a todos cada uno de los grandes factores
de la vida nacional. Para unir hay que conciliar.
Y si al hablar de conciliación se
piensa en excluir a alguien, entonces la
idea de la conciliación no es sino
una añagaza para pescar incautos.
El pueblo argentino es partidario de una
conciliación sin exclusiones. La
conciliación no debe hacerse contra
éste o aquél, porque no sería
conciliación. A lo sumo sería
una caricatura de conciliación, es
decir un fracaso anticipado como solución
política- No habrá conciliación
si se piensa en excluir al trabajo, o al
capital, o a los partidos políticos,
o al Ejército o a cualquiera de las
fuerzas económicas sociales y culturales
que desenvuelven su acción en las
distintas esferas de la sociedad. solo en
la integración de todos estos factores
se hallará la unidad……Los
grandes hombres de nuestro brillante pasado
– Urquiza, Mitre, Avellaneda, Roca,
Pellegrini, Aristóbulo del Valle,
Bernardo de Irigoyen- promovieron auténticas
conciliaciones de ese carácter, sin
exclusiones ni reservas y fue así
como lograron evitar al país conflictos
estériles y luchas fraticidas. ¡Qué
tan noble ejemplo alecciones e inspire el
patriotismo de los argentinos de hoy….”
Lástima grande
que el deseo no se haya cumplido y en estos
65 años de vida del primer periódico
argentino de la actualidad, sus páginas
hayan tenido que ser, con demasiada frecuencia,
testigo de desgraciados momentos de la vida
nacional, muchos de los cuales aún
perduran.
Aníbal Lomba
Especial para www.nuevociclo.com.ar
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