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Boedo: Prócer Salteño,
Dr. Mariano Boedo

Nació en Salta, el 25 de julio de 1782, estudió y se recibió de Abogado, apoyó, el movimiento revolucionario de 1810 y más tarde fue asesor del Coronel Pueyrredón, gobernador Intendente de Córdoba, luego su provincia lo designó representante en el Congreso General Constituyente que se reuniría en Tucumán en 1816, llegando a ser Vicepresidente del mismo, después pasó a Buenos Aires, donde fallece a los 36 años, el 9 de abril de 1819. Sus restos se hallan en la iglesia de San Francisco.
Este cuadrilátero territorial fue regido durante siete años, en parte de las autoridades nacionales y en parte de las provinciales.
Eso sucedió asi porque las tierras situadas al Oeste de la calle Boedo pertenecieron hasta el mes de setiembre de 1887 al Partido de San JosÈ de Flores, encontrándose fuera del Èjido capitalino *los terrenos son entregados por la Provincia el 14 de febrero de 1888.
Era la Època en que las carretas y los jinetes se aventuraban para llegar desde pueblos lejanos a los mercados de la ciudad y pasaban por el barrio hacia la actual Avenida Rivadavia, entrando por las actuales Av. Sáenz y Av. Boedo.
Es interesante recordar que este trayecto era denominado popularmente como “el camino de los huesos“ ya que parte de la hacienda transportada morÌa de sed quedando abandonada y mostrando su osamenta dispersa. A esto se agregaban las correntadas provocadas por las lluvias que desembocaban en el Maldonado, formando verdaderos riachos por las calles Muñiz o Loria o arrastrando los desperdicios por la calle Constitución, hasta las lagunas que se formaban a la altura de Av. La Plata.
La ciudad mientras evolucionaba y se paso a nivelar los terrenos, se construyeron puentes fijos y movibles para el paso de peatones, de esta manera se evitó el pago de 10 centavos por cada persona que debÌa transladarse a través de hondonadas o lagunasssss
Sin embargo Boedo contaba también con bellas calles recorridas de día por ancianos y niños, en las que solía presenciar en horas nocturnas el amable confraternizar de parejas de enamorados.
Eran tramos de avenidas que en el centro de la calzada poseían árboles y bancos que le daban aspecto de alameda y que se encontraban en la actual Avenida La Plata (antes Boulevard) entre Independencia y San Juan, la iluminación era deficiente pues se utilizaban faroles de petróleo, tampoco había agua corriente a comienzos de siglo, ello posibilitaba a los tradicionales aguateros que recorrían las calles con su pipón y su campana para distribuir ese precioso líquido; no obstante muchas amas de casa se transladaban a lagunas existentes en las intersecciones de Independencia y Avenida La Plata e Independencia y Boedo para realizar allí su lavado de la ropa y otros utensillos utilizados cotidianamente., posteriormente estos lugares fueron cubiertos por tierra y escombros allegados por carreros que los transladaban desde distintas partes de la ciudad y no nos olvidemos de los vendedores ambulantes que con sus carros recorrían el barrio ya sea: carne vacuna, pollos, pescado, gallinas, leche, pan y verduras; tambiÈn estaba : el manisero, el churrero, el ricotero, el masitero, el barquillero y el mimbrero al que le compraban canastos, y el famoso lechero, el cual se paseaba con su vaca y ordeÒaba la leche fresca en el momento.

La Quinta de Ciríaco Cuitiño

Fue la m·s conocida del lugar, por haber pertenecido al famoso oficial Juan Manuel de Rosas, según Soiza Reilly, el oficial Cuitiño solicitó en algun momento al gobernador Juan Manuel de Rosas, se le donaran algunos terrenos como premio por sus tareas; Rosas llamá a su secretario, hizo buscar un plano y eligio una zona de propiedad fiscal en el Camino del Puente Alsina y mando enseguida extender las escrituras a nombre de Ciríaco Cuitiño. Este le besaba las manos –sin duda ignorando donde estaban las tierras-. Al día siguiente fue a tomar posesión de sus dominios: °Eran un bañado!…, era una enorme laguna, Cuitiño comprendió la broma pero no se acobardó. En el medio del bañado había un islote, allí Cuitiño levantó un edificio, abrió caminos de desague, peleo contra la naturaleza…; la vieja laguna desapareció, se contruyeron casas, se hicieron caminos…, conclusión: se volvio un suburbio compacto, saludable y fecundo: °El barrio de Boedo!.

Los Tranvías de caballo

Cuando Boedo era una llanura cortada por algunos anchos caminos, era recorrido por jinetes que iban para Barracas al Sur, más allí del Riachuelo, o en dirección contraria, hacia la Plaza de la Victoria, eran enormes chatas arrastradas por dos o tres yuntas de fuertes caballos, asi como de esas diligencias pioneras, con sonoros y significativos nombres: “Lucero del Sur“(1855), “Mensajería Catalana del Sur (1863), Mensajería la Infalibre (1865), Mensajería Española-Americana (1870), etc. Aesos momentos sucedió el uso del sencillo “break“, y luego apareció el “tramway“ de caballos, más tarde, el sorprendente “eléctrico“. Había vía metálicas, se construían estaciones con amplias caballerizas y un día por estas calles pasaba “la cucaracha“, el carromato pintado abierto a los costados y arrastrado por una pareja de caballos. La primer línea unía el ferrocarril de Retiro con la parte céntrica de la ciudad (1863).

Llega el “eléctrico“

La prueba se realizó , el 22 de abril de 1897 en nuestra ciudad. La primera línea de tranvías eléctricos en nuestro medio, llegó al barrio y sus adyacencias, el permiso se concedía a la Compañia “La Capital“, para la línea que se denominaba “A los Corrales“, con este recorrido: desde San Juan y Boedo, por ésta hasta Garay, General Urquiza, 24 de Noviembre y nuevamente Garay, hasta los Mataderos del Sur (Parque de los Patricios). La empresa debía colocar en el trazado de las vías 40 l·mparas de arco, de 1000 bujÌas cada una y éstas debían estar encendidas hasta las doce de la noche. Algunos de los vehículos eran “Imperiales“, es decir, de dos pisos.

 

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