Memorizar
las tablas de multiplicar no debe ser una
tortura. Es cuestión de construir
una red de relaciones que faciliten la memorización
de algunos productos o una fácil
reconstrucción a partir de resultados
ya memorizados.
Por ejemplo,
recordar 7X8 sabiendo que es el doble de
7X4 o el cuádruplo de 7X2.
Buscamos siempre apoyar la memorización
en la comprensión.
Podemos solicitarles
a los niños que completen un cuadro
como el que sigue (CUADRO PITAGÓRICO)
comenzando con los resultados que recuerdan
de memoria y luego relacionen distintas
tablas y reconozcan el resultado de nuevas
multiplicaciones a partir de otras.
X 0 1 2 3 4 5 6 7
8 9 10
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
Así
verán que las diferentes tablas pueden
relacionarse entre sí y usen los
resultados que recuerdan para averiguar
otros a partir de las relaciones entre filas
y columnas.
Respecto a la tabla del 5, todos los números
terminan en 0 ó 5.
Si recorremos
la tabla del 5 de a dos casilleros a partir
del 10 (5X2), encontramos la tabla del 10
porque dos veces 5 equivale a una vez 10.
Multiplicar por 5 es la mitad de multiplicar
por 10.
Del mismo modo, que la tabla del 4 es el
doble de la tabla del 2, la del 8 es el
doble que la del 4, la del 6 es el doble
que la del 3, la del 9 es el triple que
la del 3, etc.
También
la tabla del 7 puede reconstruirse sumando
los resultados de las tablas del 3 y del
4, o restando la tabla del 10 y la del 3.
Del mismo modo, es posible conocer los resultados
de otras multiplicaciones por 9, a partir
de sumar los resultados de multiplicar por
4 y por 5; por 7 y por 2, etc.
En síntesis,
se trata de establecer una red de relaciones
entre multiplicaciones a partir del cuadro
pitagórico. La propiedad conmutativa
de la multiplicación (“el orden
de los factores no altera el producto”
6X8=8X6) hace que baste con memorizar la
mitad de los productos del cuadro.
…”¿Con
o sin calculadora?”
?a inclusión de la calculadora en
el trabajo matemático de la escuela
primaria resulta esencial por diversos motivos.
Por un lado, al haberse convertido en una
herramienta de cálculo muy extendida
en la sociedad, la formación matemática
de los niños debe incluir el aprender
a decidir cuándo utilizarla y, para
ello, su uso en términos generales,
debe estar plenamente autorizado. La vieja
pregunta “… ¿Tienen que
usar los alumnos calculadoras en clase o
en casa?” ya no tiene sentido, dado
que las calculadoras existen, están
ahí, en las manos de los alumnos
y es evidente que tienen una relación
íntima con el mundo del cálculo
aritmético. La pregunta debería
plantearse del siguiente modo: ¿Cómo
hay que usar la calculadora en clase o cuando
realiza la tarea para que se convierta en
un poderoso auxiliar didáctico y
para evitar los peligros de su utilización
irreflexiva?
Muchas
veces los docentes admitimos su uso para
que los alumnos verifiquen cálculos
resueltos de otro modo, para hallar resultados
y así aliviar la tarea del cálculo,
para validar un procedimiento, para constatar
de manera inmediata resultados de anticipaciones
que se le han solicitado.
En pocas palabras, la calculadora también
es un soporte para una dinámica de
trabajo muy fructífera desde el punto
de vista de los conocimientos que se pone
en escena.
El trabajo
con la calculadora no degrada ni reemplaza
el tratamiento de los cálculos convencionales
con lápiz y papel u otros cálculos
mentales, sino que lo enriquece.
Cynthia Mariel Sterlino
Profeswora de enseñanza primaria
Esc.5 D.E.12
Consulta bibliográfica:
Documento de apoyo curricular de matemática
del GCBA.
www.nuevociclo.com.ar
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