La
madre de los afligidos
Hace ya 31 años, cuando en el país
todavía se celebraba la conquista
del Campeonato Mundial de fútbol
y, paralelamente, la dictadura militar de
entonces enfrentaba a los grupos terroristas
que sembraban el terror en todo el país
con la más descarnada represión,
como un halo de esperanza llegaba a la República
Argentina la Madre
Teresa de Calcuta, que pocos meses
después sería valorada mundialmente,
al recibir el 17 de octubre de ese mismo
año, 1979, el Premio Nobel de la
Paz, “en consideración a que
los más miserables y moribundos habían
encontrado en ella la única esperanza
en el mundo”. En junio de ese año
la Madre Teresa llegaba a Buenos Aires para
realizar una visita de muy pocos días,
cuando vino a visitar a sus religiosas establecidas
en Zárate, ante quienes habló
dirigiéndose también al resto
de los argentinos, diciéndole, entre
otros conceptos, :
“Recemos unas por otras, para que
crezcamos en santidad, porque la santidad
no es un lujo de los menos, sino un simple
deber para ustedes y para mí”.
“Debemos
buscar a los pobres, así como la
Virgen fue a buscar al Niño Jesús
y lo trajo nuevamente al hogar de Nazaret.
Así debemos hacer con los pobres,
ir a buscarlos y traerlos a la oración,
a la unidad, y dedicar nuestras manos para
trabajar por ellos y nuestro corazón
para amarlos. Si vemos a Dios en nuestro
hermano, entonces realmente vemos a Dios…”.
Al celebrarse
cien años del nacimiento de la Beata
este 26 de agosto, La Superiora General
de las Misioneras de la Caridad, Madre Mary
Prema, destacó la vida de la Madre
Teresa de Calcuta y afirmó que la
Beata entendió su vida "como
la tarea de amar a Jesús y transmitir
ese amor a todas las personas en torno a
ella. Este era su único objetivo
la religiosa afirmó a la agencia
Fides que la transmisión de la experiencia
de Jesús "es la herencia que
(la fundadora) nos ha dejado", porque
a través de su vida acercaba a las
personas a Dios. "Ella no predicaba
pero con su vida daba testimonio",
señaló.
La Superiora dijo que muchas de las personas
que se acercaron a la Madre Teresa son hindúes,
y aunque no se convirtieron al cristianismo
luego del encuentro con la Beata, "han
comenzado a ver la vida y su trabajo con
otros ojos y se han vuelto otras personas,
que viven de una manera distinta, según
el amor y la misericordia, al interior de
sus familias. Hay muchísimos ejemplos".
Más adelante, entre otros conceptos,
a Madre Mary Prema expresó:
"Nosotros no
hacemos programas para los próximos
10 años. Buscamos seguir abiertas
a lo que Dios nos pida. Sólo Jesús
nos dirá cuál es el próximo
paso. Por ello, siguiendo el espíritu
de la Madre, no soy yo quien ejerce el control:
es Dios quien toma las decisiones",
afirmó, y añadió que
la Beata más bien exhortó
a las religiosas a ser cada vez más
santas.
En la extensa
entrevista, la Madre Prema también
se refirió al tema del sufrimiento
y reafirmó que este no es un castigo,
aunque Dios lo permite para que los seres
humanos puedan sacarle provecho y acercarse
a Él "y pedirle la gracia de
soportar y saber vivir ese sufrimiento".
"Así nos volvemos capaces de
entender que este mundo y esta vida no son
la meta suprema, sino que existe algo más:
la vida del alma que –cuando acepta
verdaderamente el sufrimiento es purificada",
afirmó.
En conmemoración
del nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta,
el 26 de agosto de 1910, se declaró
en Argentina, en 2009, el Día Nacional
por la Solidaridad, como un homenaje para
todas las personas que hacen trabajo solidario
en sus horas libres.
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