Los
últimos 30 días han debido
ser uno de los más tristes períodos
en la historia de nuestras rutas en los
últimos años, Accidentes con
múltiples víctimas mortales
poblaron de luto familias enteras y pueblos
de distintos puntos del país.
AL ACCIDENTE
QUE COSTÓ LA VIDA A LA FAMILIA Pomar
(matrimonio y dos pequeñas hijas),
ocurrido el 10 de noviembre y hallado el
automóvil y los cuerpos 24 días
después, se sumaron las víctimas
de los accidentes ocurridos el 26 de diciembre
en la Ruta 41, con el triste epílogo
de 10 personas muertas y dos niños
pequeños en estado crítico,
producto de la colisión de dos vehículos
donde viajaban, en cada uno, integrantes
de una misma familia. En uno de los vehículos,
un Vetra, iban ¡7 ocupantes!
Casi paralelamente,
en la ruta 65 el futbolista Diego Buenannotte,
conduciendo un vehículo Peugeot 307,
en el que viajaba con tres amigos de la
infancia (todos ellos entre 20m y 24 años),
se estrelló contra un árbol,
falleciendo los tres jóvenes acompañantes.
El estado del futbolista es reservado.
Al día
siguiente, 27 de diciembre, siete personas
murieron y otras cinco sufrieron heridas
de consideración, según informó
La Nación. Estos accidentes ocurrieron
en La Rioja, Córdoba, Santa Fe, San
Juan y Buenos Aires. En el de Buenos Aires,
sucedido en la Ruta 3, a la altura de Las
Flores, colisionaron un camión, un
automóvil y una camioneta. Murieron
en forma instantánea una mujer, funcionaria
municipal, una menor de 14 años y
dos personas de sexo masculino.
TODOS LOS
ACCIDENTES NARRADOS OCURRIERON ENTRE LAS
6 Y LAS 7 u 8 DE LA MAÑANA, en momentos
que llovía torrencialmente o una
densa niebla cubría el lugar (caso
Las Flores).
De ninguno
de los casos se conoce, hasta ahora, datos
precisos. Únicamente que en los accidentes
ocurridos en la Ruta 41 y en la Ruta 3,
los vehículos colisionaron de frente,
en rutas demarcadas, con buenas condiciones
de pavimentación. Por razones de
tiempo, se desconocen aún las pericias
técnicas sobre los automotores, los
diagnósticos médicos y los
análisis habituales de alcohol en
sangre y drogas.
Pero si es evidente que la causa principal
de los accidentes, menores o mayores, es
siempre la impericia o irresponsabilidad
de uno o varios conductores. ¿Qué
lleva a las personas a manejar de noche,
tras haber comido e ingerido bebidas, o
a la madrugada, quizás mal dormidos,
a conducir a altas velocidades, a no respetar
las condiciones climatológicas? Es
como jugar a la ruleta rusa, con la única
diferencia que el arma, en vez de ser un
revolver o una pistola cargada con una sola
bala, es un automóvil, lanzado a
velocidad sobre pisos flotantes como lo
son todos cuando hay lluvias pertinaces.
¿Cuál es el apuro por llegar
a un lugar? ¿Qué se puede
perder deteniéndose a esperar el
cambio del clima, o descansar un rato? ¿Porqué
esa inconciencia de no usar los cinturones
de seguridad, aún cuando se viaje
en el asiento trasero? ¡Porqué
exponer a criaturas a semejantes riesgos?
Lo vemos todos los días, motociclistas
sin casco, niños llevados en bicicletas
o en moto, tres tripulantes en una motocicleta,
motoqueros cruzándose en todas direcciones
para ganar un espacio. Todos los días,
en la Capital Federal, (ya las crónicas
no lo publican) dos o tres motociclistas
son atropellados o se atropellan ellos mismos,
con secuelas diversas.
¡Basta, por
favor! Las estadísticas de “Luchemos
por la Vida” dicen que las últimas
cifras provisorias sobre fallecidos en accidentes
automovilísticos en el año
2008 en nuestro país suman 8.205
víctimas. Que dejan padres, esposos,
hijos, hermanos….que ocasiona millones
de pesos de gastos hospitalarios.
Y no sumemos
los incapacitados para toda la vida, las
perdidas laborales, las situaciones de pobreza
en que quedan muchos hogares.
Y por favor, señores comentaristas,
locutores, periodistas, noteros, camarógrafos,
paremos también. No busquemos culpables
en el estado de las rutas (la 41, la 3,
la 2, las autpistas, están todas
perfectamente demarcadas e igual suceden
estos accidentes. Y los fotógrafos
y camarógrafos, no hace faltan que
nos muestren una y mil veces los rostros
llorosos de los familiares doloridos, la
camilla donde se traslada el accidentado,
los cementerios. Las familias requieren
paz, tranquilidad, quieren estar ajenas
a las preguntas tontas y repetitivas, no
quieren ver 20 cámaras, diez camiones
de exteriores,. 40 personas dando vueltas
micrófono en mano para correr al
portero, al almacenero, al vecino de piso,
y así horas y horas, días
tal vez.
BASTA, BASTA, BASTA.
Aníbal Lomba
www.nuevociclo.com.ar
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