EL
SUEÑO DE LA PLAZA DE BOEDO
Hace ya
más de cincuenta años los periódicos
y revistas vecinales de Boedo se ocupaban de la necesidad
que este barrio tuviera una plaza pública y en
ese correr de los años varios proyectos estuvieron
en el tapete. Lamentablemente, por unas u otras causas,
como en tantos otros terrenos, todo quedó en
buenos deseos. Es probable que hayan faltado “padrinos”
que desde lo político se hayan interesado en
el tema.
Hoy, ahora, vuelve a plantearse la posibilidad –aún
remota- de alcanzar aquel viejo propósito de
dotar a Boedo y vecindarios próximos de un lugar
apropiado para el solaz de sus habitantes.
Hace aproximadamente
un siglo se construía sobre la calle Carlos Calvo,
ocupando un predio de más de 10.000 m2. la estación
terminal de tranvías que sería conocida
Estación Vail, por el apellido de aquel pionero
de las líneas tranviarias que fue Teodoro Vail.
Hasta allí llegaban los “tranvías
de los carniceros” de la empresa “La Capital”
que transportaban la carne desde los mataderos, para
allí transbordar a contenedores que las llevaban
hasta las carnicerías minoristas. El destino
del predio continuó con distintas variantes hasta
1963 que, con la definitiva eliminación de las
calles de nuestra ciudad del servicio tranviario, quedó
clausurado siendo propiedad del Gobierno de la Nación,
que con la privatización de la otrora Corporación
de Transportes, se había hecho dueño de
los bienes en 1949.
Si bien la Dirección del Plan Regulador y la
Dirección de Arquitectura y Urbanismo, desaconsejaron
en 1971 la implementación de una industria en
el predio, propiciando en cambio la expropiación
de la manzana para destinarla a espacio verde para uso
público, el proyecto quedó en eso: proyecto.
Finalmente,
en 1980 se aprobó su venta, siendo las instalaciones
adquiridas por la empresa de Transportes El Tata, que
las utilizó como terminal de sus líneas
y garage de las unidades. La quiebra de esta firma,
que incluye un incendio provocado determinan finalmente
el abandono del lugar, que se convierte en un terreno
contaminante del ambiente
Recientemente
aparecieron los carteles de la empresa inmobiliaria
que tiene en venta la propiedad, circunstancia que moviliza
al vecindario que, tanto en forma individual como por
medio de distintas organizaciones vecinales se reúne
para retomar aquellas primitivas gestiones por “el
sueño de la plaza de Boedo”.
A la inicial
convocatoria que la Asamblea de Boedo realiza a los
demás integrantes de la Red de Cultura Boedo,
en cuyo seno confluyen más de 30 entidades vecinales
de distinto signo, se une el Encuentro Político
Social de Boedo, otra red conformada por varios agrupamientos
políticos que vienen desarrollando –algunos
de ellos- una reiterada acción social en el barrio.
Unos y otros proponen la firma de petitorios dirigidos
a las autoridades, haciendo presente este deseo de los
habitantes de Boedo.
La respuesta
en general fue inmediata y varios cientos de personas
refrendaron con sus firmas las planillas destinadas
a avalar el petitorio.
Creemos que estamos ante
un tema de gran importancia, que ya ocupó y preocupó
a nuestros mayores, que es un deber poner el objetivo
por sobre cualquier otra aspiración, creemos
en la necesidad de instalar una organización
exclusivamente dedicada a este fin, con participación
de absolutamente todas las organizaciones no gubernamentales
de Boedo, la prensa barrial sin distinción, integrada
además por representantes de los Centros de Gestión
y Participación N°s. 4, 5 y 6, por la Corporación
del Sur y cualquier otro organismo de tipo gubernamental
de la zona, a quienes de se debería citar al
efecto. Creemos en la necesidad de conformar una Comisión
de Gestión que tome a su cargo la responsabilidad
de la relación con las autoridades, de una subcomisión
de prensa y propaganda, que haga conocer a toda la ciudad
este proyecto. Creemos en la urgencia de convocar a
una reunión a legisladores de todos los partidos
políticos representados en el Legislativo porteño.
Creemos en la necesidad de silenciar las bocinas partidarias
y guardar las chapas institucionales para que nadie
pretenda sacar ventaja política sobre un tema
que es socialmente de todos.
Creemos que es el tiempo del trabajo sin discursos.
De la elaboración de proyectos y del intercambio
de ideas amplio, sin muros divisorios. Creemos en la
urgencia del trabajo propuesto.
Aníbal Lomba
Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo
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