Parece
que el accionar de los “barras bravas”
del fútbol argentino se hubiera trasladado
a las tradicionales sedes de la institución
que debería nuclear a lo mejor de nuestra
literatura nacional y que, sin embargo, no
puede alcanzar su definitiva reorganización
por el accionar irregular de un reducido número
de socios que recurren a cualquier medio para
usurpar una genuina representación.
Lamentablemente nuestras leyes ofrecen siempre
alguna alternativa para alentar tales despropósitos.
Pero la culpa recae también sobre aquellos
escritores que, durante mucho tiempo, permanecieron
indiferentes a cuanto ocurría en su
entidad, retaceando su afiliación,
su presencia, su participación, mirando
como desde afuera cuanto sucedió por
años en la S.A.D.E.
Acompañamos
a su actual vicepresidente (en ejercicio de
la presidencia) Fernando Sánchez Zinny
y a su Secretaria General, Lidia Vinciguerra,
en los esfuerzos que están realizando
para lograr la ansiada reconstrucción
de la entidad. Damos
a conocer el comunicado difundido por el
Sr. Fernando Sánchez Zinny, dirigido
a sus colegas escritores:
A
los socios de la SADE y a todos los escritores
amigos
Tal como he
estado anticipando en sucesivos mensajes,
de nuevo la prepotencia y el doblez se ha
desatado en nuestra contra, y protagonizan
en estos momentos una reiterada tentativa
para apoderarse de los bienes y de la representatividad
de la SADE.
Entre gallos y medianoche, la descabezada
comisión que preside de hecho Raúl
Eduardo Arenaza, consiguió mandato
de un juez de feria para disponer de los
edificios de las calles Uruguay y México,
en la prosecución de sus frenéticos
esfuerzos por lograr que la entidad continúe
al servicio de fines espurios. En rigor,
tal mandato constituye un recusable exceso
jurídico pues desconoce que se hallan
en trámite un recurso extraordinario
presentado por la Inspección General
de Justicia pidiendo que se revise la resolución
de la Cámara Nacional de Apelaciones
de fines de octubre (que de este modo no
está firme), y un alegato hecho por
la actual comisión, en calidad de
tercera afectada, lo que es real, pese a
que las acciones judiciales no han sido,
en lo más mínimo, contra nosotros.
Se plantea ahora
una batalla legal para asegurar la posesión
de esas casas de los escritores, situación
que seguramente será ardua y desgastante.
En medio de tales contratiempos conforta
que Jorge Alberto Giorno, presidente de
aquella comisión extinguida y quien
en no pocas ocasiones tuvo actitudes hostiles
hacia las autoridades legítimas,
nos haga hecho llegar su renuncia a ese
cargo ya hipotético, en un gesto
digno de aprecio y que procura ser de avenencia
y reparación.
Por consiguiente, cabe creer que el grupo
intruso está siendo encabezado, siquiera
nominalmente, por César Augusto Cabral
y que hay que atribuir a éste las
responsabilidades del caso.
Fernando Sánchez Zinny
Vicepresidente a cargo de la Presidencia.
PD) Lidia Vinciguerra tiene fotocopia del
original de esa renuncia, fechada el 25
de enero, pero me resulta engorroso scanearla,
por lo que espero tener una versión
ya procesada para retransmitirla. Aclaro
esto, para que no se diga que la información
es falsa.
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