Si
nos atenemos a las noticias periodísticas,
que reflejan el acaecer nacional, parecería
que sí.
La dirigencia
del gremio que agrupa a los empleados que
trabajan en los puestos de peaje de las
autopistas, sindicato inventado hace muy
poco y cuya secretaría gremial ejerce
uno de los hijos del titular de la C.G.T.,
disconformes porque no se daba respuesta
a sus exagerados pedidos de aumentos de
sueldo, asalto, sí, así como
suena, asalto las oficinas de una de las
permisionarias, Autopistas del Sol, produjo
una serie de destrozos, pintó paredes,
al parecer se registraron algunos faltantes
y no faltaron agresiones, por lo menos verbales,
a quienes estaban en el lugar. Anteriormente,
como medida de protesta, se habían
liberado los puestos de peaje, causando
un perjuicio económico a la empresa,
no restituible por los responsables.
Ahora,
tras muy poco tiempo de los serios incidentes
ocurridos en la Universidad de Buenos Aires,
un minúsculo grupo de adolescentes,
alumnos (no sabemos si estudiantes) del
Colegio Carlos Pellegrini, ocuparon el edificio
impidiendo el acceso de los profesores y
el dictado de clases. Sin entrar en las
causas esgrimidas, resulta trágico
comprobar que cuando se realiza la Asamblea,
los votantes fueron ¡70! sobre una
población estudiantil de 3.000 alumnos.
Teniendo en cuenta que estamos hablando
de chicos de 14 o 15 años, ¿cuál
fue la actitud de los padres de los miles
de compañeros de los ocupantes, que
perdieron sus días de estudio? No
se conocen presencias, protestas o solicitud
ante las autoridades para obligarlas a regularizar
la situación. Como estamos ya anestesiados
ante tantas cosas, también ocurrió
en este caso. El “no te metas”
provocó ya mucho daño moral
al país para seguir registrando ausencias
en oportunidades donde debemos estar presentes.
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