Con
motivo de conmemorarse el pasado 26 de julio
de 2008 un nuevo aniversario del fallecimiento
del celebrado poeta, en el marco de los
actos organizados para celebrar el Día
del Barrio de Boedo, el viernes 25 de julio
el Centro de Gestión y Participación
Comunal Nº 5 y la Junta de Estudios
Históricos del Barrio de Boedo descubrieron
una placa en el frente del edificio ocupado
por el café “Esquina Sur”,
en Av. San Juan 3602 esq. Boedo.
Nosotros queremos asociarnos al recuerdo
y para ello recurrimos a las palabras de
otro poeta, en este aso también historiador,
músico, artista plástico,
doctor en medicina, Luís Alposta,
que lo frecuentó y escribió
este sentido recuerdo que nos hizo llegar
especialmente para esta página
ACERCA DE JULIÁN CENTEYA
Por Luis Alposta
Nació en
1910; en Italia, en Parma, donde lo bautizaron
Amleto Vergiati, un nombre que habría
de quedar eclipsado por el de Julián
Centeya.
Guardo de él una visión muy
nítida. Lo conocí en Coghlan,
en una casa ubicada en el pasaje Sócrates,
donde vivía rodeado de gatos, de
libros desparramados por el piso y de amigos.
Allí lo vi manuscribir prolijamente
sus versos, ignorando siempre al pianito
de escribir.
Una tarde, mientras planchaba una de sus
camisas, me dijo: -Como usted puede ver,
yo solo, soy un matrimonio.
Por un suceso
que ahora, sin duda, considero desprovisto
de importancia, dejamos de tratarnos durante
casi seis años. La vida dispuso después
que volviésemos a encontrarnos, pero
esta vez en una clínica de mi barrio,
Villa Urquiza. Dialogamos como si nada hubiese
ocurrido, es decir, como dos viejos amigos.
Lo visité una segunda vez, proyectamos
realizar juntos una Antología sobre
poetas carcelarios y tres días después
supe que había abandonado su internación
sin esperar el alta médica. El infarto
terminó con él. Eso fue el
26 de julio de 1974.
Y así
lo sigo recordando: impulsivo, hablando
a golpes de inspiración, con voz
entrecortada y como atropellándose
por la urgencia de expresar sus ideas. Todo
él era una emoción... una
tristeza... una soledad.
¡Si
hasta me parece oírle decir!: -“De
noche me pongo la chalina del viento y recorro
esta ciudad que prepotentemente la hice
mía…”
La letra que
transcribimos más adelante, tiene
su fuente en el libro de Luís Alposta
“20 poemas lunfardos y la canción
del ahorcado”, que tuvimos el privilegio
de escuchar en la voz de Julián Centeya,
en una grabación que por gentileza
del Dr. Alposta llegó a nuestra correo
electrónico. Gracias por su colaboración,
Dr. Alposta.
CUARTETOS PARA UN AHORCADO
Dicen que fue en el árbol del pasado
donde colgó la soga del recuerdo.
¿Filósofo, poeta, loco o cuerdo?
Nos pregunta su sombra desde el muro.
Sólo sé que vistiendo traje
oscuro,
ciñó a su cuello el lazo,
suavemente,
dejó caer el banco del presente
y le sacó la lengua a su futuro.
Luis Alposta
Tango escrito el 22 de mayo de 1961, musicalizado
por Edmundo Rivero en 1977.
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
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