Personalidades
que enorgullecen al país: Dr. Fortunato
Benaím
La nómina
de personalidades declaradas como Ciudadanos/as
Ilustres de nuestra ciudad es sumamente
amplia, incluyendo –con mayor o menor
mérito- a hombres y mujeres que se
destacaron en distintas actividades culturales,
incluyendo por supuesto el campo de las
artes, la ciencia, las letras, el deporte,
etc.
En ocasiones
se ha distinguido con demasiada facilidad
y en otras oportunidades la distinción
tardó demasiado tiempo, como si la
premiación no tuviera pautas previas
que hicieran armónica la presentación
de los candidatos.
Afortunadamente,
a veces la declaración llega aún
a tiempo, cuando la persona elegida, a pesar
de una edad avanzada, conserva la capacidad
creativa, el trabajo fecundo que lo llevó
a los primeros planos de su especialidad.
Es el caso
de la reciente declaración, como
Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos
Aires, del Dr. Fortunato Benaím que,
desde los inicios mismos de su carrera profesional,
hace ya más de 56 años, comenzó
a prestar atención al problema del
quemado. Es así que su tesis de doctorado
le permitió ganar una beca para complementar
sus estudios en los Estados Unidos.
En 1956, por
concurso y por decisión unánime
de los Jurados, fue designado Director del
Instituto del Quemado de Buenos Aires, cuya
dirección conservó durante
28 años, lapso durante el cual el
Instituto ganó prestigio universal.
Instalado
primero en un viejo edificio de la calle
Viamonte, el centro asistencial fue trasladado
luego a su actual emplazamiento en la avenida
Pedro Goyena, desde cuyas instalaciones
y a pesar de la carencia de medios, logró
proyectar la Instituto del Quemado como
un centro de excelencia.
Lamentablemente
“jubilado” sin opción
al cumplir 65 años, tuvo que resignar
su labor docente y científica a favor
de la salud pública, pero no resignó
su espíritu de servicio. Miembro
del Rotary Club de Buenos Aires, presentó
a su directiva el proyecto para la creación
de una Fundación desde donde poder
seguir realizando investigación y
asistencia (gratuita). Con el apoyo unánime
de aquella ahora centenaria institución
de servicio se constituyó la entidad
y comenzó el azaroso camino para
convertir en realidad sus proyectos. Tres
años más tarde, en 1984, se
adquiría la casa ubicada en la calle
Alberti 1093, en el barrio de San Cristóbal,
que fue a partir de allí la sede
de la Fundación del Quemado. En 1989
se inauguró el Primer Banco de Piel
autorizado por el INCUCAI. Ha sido el primero
en almacenar y distribuir piel humana conservada
para el tratamiento de pacientes con quemaduras
graves. Desde 1983 se publica la Revista
Argentina de Quemaduras, única publicación
en idioma castellano en el mundo dedicada
al tema. La tarea de la Fundación
no tiene descanso, tal es así que
en 1992 se inauguró el laboratorio
de cultivo de piel, primero en el país
en tan avanzada labor científica.
Vinieron luego los convenios con el Hospital
Alemán y con la Asociación
de Ayuda al Quemado (que el Dr. Benaím
fundó siendo director del Instituto),
realizándose en las respectivas sedes
la atención e internación
de quemados graves, luego el período
de recuperación, atención
psicológica, etc.
Nada
de lo expuesto puede leerse en la página
web de la Legislatura que informa la entrega
de la distinción. Tampoco fue noticia
en los titulares de los periódicos.
Seguramente no habría lugar para
las buenas noticias. La información
que recreamos tiene como base una entrevista
mantenida por la Sra. Concepción
Gamás, publicada en la desaparecida
revista “El Cristobaleño”
(Nº 14, agosto 2005), órgano
de difusión de la Junta de Estudios
Históricos de San Cristóbal.
Sí
dice la información legislativa que
actualmente, a los 87 años, el Dr.
Fortunato Benaím está llevando
a cabo, con la colaboración del Instituto
de Epidemiología de la Academia Nacional
de Medicina, un estudio multicéntrico
sobre “Epidemiología de las
Quemaduras.
www.nuevociclo.com.ar
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