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VUELTA AL COLEGIO COMO
COLABORAR PARA QUE NUESTROS HIJOS MEJOREN LA CALIDAD
Y EL RENDIMIENTO EN SUS ESTUDIOS.
Cuando nos acercamos al comienzo de
un nuevo año lectivo toda la familia se revoluciona.
Hay que preparar los útiles, acondicionar delantales
o uniformes, diagramar como en un rompecabezas los horarios
de las actividades especiales de cada hijo, y la lista
de preparativos sigue y sigue. Pero, cómo se
prepara la familia para colaborar con cada hijo en su
rendimiento escolar? ¿Cuáles son las acciones
que los adultos podemos llevar a cabo para fomentar
una actitud positiva hacia el estudio?
El interés que demuestran los padres por el desenvolvimiento
en sus clases, la participación en actividades
que propone la escuela (padres narradores, prestarse
para un reportaje, etc), el aliento o la necesaria admonición
por sus desempeños son acciones que resultan
ciertamente beneficiosas a la hora de incentivar una
postura favorable de nuestros chicos frente a lo escolar.
Muchas de las dificultades que presentan los alumnos
no se deben a una cuestión de “aptitudes”
(capacidades para...) sino más bien a una falencia
en lo actitudinal (paciencia para rehacer tareas, horas
de estudio y dedicación , tolerancia a la frustración,
esfuerzo por mejorar). Y usted es el mejor referente,
pues hay actitudes que se enseñan mejor con el
ejemplo, como el hábito de leer, aprender de
los errores y la buena disposición para la convivencia
en un grupo.
Evite la anarquía en los horarios tanto en la
resolución de la tarea diaria como en el descanso
nocturno. Muchos de los problemas de conducta que aparecen
en la escuela están relacionados con una privación
del sueño. Las exigencias físicas e intelectuales
del año escolar requieren de horas de descanso
suficientes.
Apasiónelos, ofreciéndoles variadas experiencias
culturales que enriquezcan lo visto en la escuela. Desde
espectáculos teatrales callejeros hasta visitas
a diferentes sitios o compartir lecturas. Educar es
el arte de despertar el deseo.
Poner los límites a tiempo, inculcarles respeto
por los adultos y por sus compañeros. Para aprender
tiene que haber capacidad de diálogo, de atención
y de respeto por el otro. Reconocer y fomentar el empeño
que cada chico pone en aprender, y no centrar los aplausos
solo en sus habilidades naturales. Edison, sostenía
que el genio es 1% de inspiración y 99 % de transpiración.
Evite la multiplicidad de actividades extraescolares
que resten descanso o tiempo para el estudio, fije prioridades
y tenga en cuenta los intereses genuinos de los chicos.
Fomente la idea del aprendizaje como un trabajo personal:
así como cada uno de los padres tiene que responder
a su trabajo, aprender es una “labor” digna
que necesita de entusiasmo y responsabilidad. Además
inculcar la idea de que no pueden exigir recompensas
si esa responsabilidad fundamental que ellos tienen
a cargo no es cumplida con dedicación.
Incentive la curiosidad por aprender, estimúlelos
para que formulen preguntas sin tener vergüenza
ni miedo, para que descubran el placer por incorporar
conocimientos nuevos.
En “La Tragedia educativa” Jaim Etcheverry
nos cuenta una anécdota protagonizada por Humberto
Ecco. Un periodista comienza su pregunta diciendo: “Humberto
Ecco, usted que tiene tan amplia cultura...” Ecco
entonces lo interrumpe:
Cultura no. Lo que tengo es curiosidad, necesidad de
conocimiento. Necesidad de ampliar mi propia vida, que
es tan breve. ..Uno tiene la experiencia propia, pero
con solo quererlo, puede acercarse a la de Napoleón,
a la de Julio César.
Ampliar la vida. Vivir en una, miles de vidas. Ver el
mundo haciendo propias las experiencias de los demás.
Esta es la razón de ser del conocimiento. Porque
si una persona no siente la necesidad de conocer, queda
confinada al límite estrecho de su experiencia
personal –agrega Jaim Etcheverry.
Sabemos que no es sencillo sostener valores en nuestra
sociedad, que tampoco resulta fácil cumplir el
rol de adultos que nos cabe sin sacrificar descansos
ni caer en facilismos. Somos concientes de las influencias
que los medios de comunicación tienen sobre las
vidas de nuestros niños, irrumpiendo en la mesa
familiar o cuando aún no hemos llegado del trabajo.
Pero este es el tiempo que nos toca vivir . Con el inicio
del ciclo escolar podremos decidir la forma más
adecuada de acompañar a nuestros hijos en edad
escolar. También es un buen momento para dejar
el rol de auditores de la escuela donde ellos asisten
y convertirnos en compañeros de ruta, padres
y docentes, para hacer que nuestros niños redescubran
la aventura del conocimiento.
METODOLOGÍA DE ESTUDIO
Numerosas investigaciones demuestran
que es importante diseñar un método de
estudio, que tendrá necesariamente características
propias en cada individuo y que variará según
la materia. Así habrá quienes estudien
mejor por la mañana temprano, otros rendirán
más en el silencio de la noche; algunos recuerdan
mucho más si leen en voz alta, otros escribiendo
o realizando cuadros. No se puede estudiar igual para
matemáticas que para historia, cada disciplina
necesita de acciones diferentes para llegar a integrar
sus contenidos. Pero lo importante es que para elegir
“el propio método” se necesitan conocer
las distintas técnicas de estudio. En diversas
entregas iremos esbozando algunas de ellas:
PRIMERO ES LO PRIMERO:
Condiciones físicas
Existen aspectos que pueden contribuir
a mejorar el rendimiento estudiantil y a pesar de ser
conocidos por todos muchas veces los dejamos de lado.
Es conveniente que desde la familia volvamos a insistir
sobre ellos.
* Realizar una alimentación adecuada y sin excesos.
Alejar las comidas principales de los periodos de estudio.
Dejar por lo menos una hora y media después de
almorzar o cenar para retomar el ritmo de estudio.
*El ejercicio físico periódico favorece
una buena respiración y mejora la circulación
sanguínea. Durante las horas de estudio es conveniente
interrumpir a intervalos para respirar más profundamente,
caminar, mover brazos y piernas. Si estás aturdido
o con sueño tratá de poner en práctica
estas indicaciones. Pero cuidado, la actividad de descanso
no debe distraerte tanto que no puedas retomar el estudio.
* Regular los tiempos de sueño reparador. El
descanso nocturno es más efectivo en la mayoría
de los casos. Algunos expertos sostienen que es conveniente
dormitar 15 minutos a media hora recostados sobre la
mesa de estudio y con un objeto en la mano para que
al caerse éste, nos despertemos. Ese es el tiempo
reparador que el organismo necesita para volver a su
equilibrio energético.
* Asegurarse también de estudiar en un lugar
aireado, ya que la actividad intelectual provoca mayor
consumo de oxígeno. Que posea, en lo posible,
buena luz natural. Si la iluminación es artificial
debe colocarse de costado una luz focalizada en la mesa
de estudio, esto concentra más la atención
sobre lo que se lee. Los ambientes deben tener una temperatura
intermedia. El exceso de calor o frío no son
recomendables para una buena concentración.
* El lugar debiera ser siempre el mismo, tranquilo,
sin TV , ni ruidos estridentes. Si hay varios estudiantes
en casa es conveniente organizar los horarios de estudio
para no molestarse unos a otros.
* Hay quienes prefieren estudiar con música o
con la TV a bajo volumen. Este estilo se podrá
respetar siempre y cuando los resultados de su rendimiento
escolar sean satisfactorios. A menudo observamos que
los chicos quedan atónitos frente a la pantalla
del televisor y demoran largas horas en realizar tareas
que, bien concentrados resolverían en cuestión
de minutos. Esta simultaneidad de actividades dificulta
la atención, impidiendo la fijación de
lo que están estudiando y los fatiga al prolongar
el tiempo de trabajo improductivo.
Condiciones Psíquicas:
Todo estudiante, más allá
de su edad, ejercita su voluntad. Por ella rechazamos
las distracciones, buscamos formas de interesarnos sobre
temas que nos parecen áridos. Otra condición
indispensable es la atención que permite disminuir
las cosas que provocan distracción. La atención
se relaciona con el interés que se tiene sobre
el tema, de allí la importancia de estimular
en los chicos la curiosidad por conocer el mundo que
los rodea.
Diana M. Donayre Zinovoy
Profesora para la Enseñanza Primaria
Bibliotecaria Profesional
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