Nos
referimos a Los Dandys de Boedo, la mítica
agrupación fundada por la familia Battipaglia,
Boedo puro. Como un homenaje a su historia,
vamos a recordar en aparte la nota publicada
en la edición gráfica de Nuevo
Ciclo el año anterior. Pero es bueno
saber que Los Dandys continúan activos;
no coinciden con los marcos actuales dados
a la organización y han preferido excluirse
de las presentaciones oficiales. Pero han
llevado la bandera del barrio hasta los confines
mismos del país, hermanándose
con murgueros de Ushuaia, con quienes intercambiaron
experiencias en recíprocos viajes,
llegando también a la hermana ciudad
de Punta Arenas, en Chile, donde desfilaron
con la bandera argentina, los colores de la
agrupación y al coro de Boedooooo,
Boedooooo. Esperamos que en años venideros
podamos ver nuevamente sus colores desfilando
por el querido barrio. Mientras tanto, seguramente
les veremos en otras actuaciones a lo largo
del año. Hasta allí.
LOS DANDYS DE BOEDO
( Nota publicada en www.nuevociclo.com.ar
el mes de Febrero 2006)
Si hasta parece
mentira; han pasado ya cincuenta años
desde aquella dorada época de mediados
del siglo anterior, cuando todavía
Boedo exhibía orgullosa (la avenida)
decenas de negocios que nada tenían
que envidiar al “centro”, cuando
el paseo era una fiesta para los pibes que
llevados de la mano por nuestros padres, salíamos
a recorrer las calles, veíamos las
carteleras de los cines y, a veces, hasta
nos convidaban con un helado en las tardes
calurosas de enero o febrero. Y en esos febreros,
cuántas veces nos parábamos
anhelantes, sorprendidos, por los saltos y
las cabriolas, por la música y los
cantos que entonaban un grupo de muchachos
más grandes que nosotros, vestidos
con un vaquero celeste (aún no entraba
en nuestro vocabulario el jean), casi todos
ellos con camisas o remeras negras, que ensayaban
sus presentaciones para el futuro carnaval.
Después nos enteramos que se hacían
llamar Los dandys de Boedo y que muchos de
ellos formaban parte de una misma familia,
los Baattipaglia, que vivían en un
antiguo conventillo en la calle Cochabamba
3436. Pero que la nostalgia no nos lleve ahora
a buscar el lugar, no lo encontraremos pues
la mano del progreso, compulsivamente impuesto
por el Intendente Cacciatore, lo dio de baja
del catastro para dar lugar a la nueva autopista
que ahora nos permite cruzar raudamente la
ciudad. Entre redoblantes y tambores escuchábamos
los nombres que todavía recordamos:
Carlos, Mari, Ricardo, Osvaldo, Jorge, Julián,
“longaniza”, “pichi”,
“madera”, “coco”,
abrojo”, etc.
En mi retina está
aún el batifondo que armaban cuando,
desde la esquina de San Juan y Boedo, en la
extrañada pizzería Sol Di Nápoli,
punto de reunión del grupo, subían
sobre la caja del destartalado camión
Ford del año 31 para llevar por las
calles del barrio y a los corsos vecinos,
la alegría desbordante de estos muchachos
de cuna humilde pero de corazón grande.
El corso de Boedo, quién no lo recuerda,
el desfile de las comparsas en el “Nilo”,
el más pequeño corso de la cortada
Danel, allí a la vuelta de la casa
donde vívía Homero, el de Garro,
en Parque Patricios, el más populoso
de la calle Inclán o el organizado
en Parque Chacabuco.
Pero los años
fueron pasando y así como nuestra niñez
y nuestra adolescencia fue quedando atrás,
también las exigencias de la vida fueron
mermando las actuaciones de Los Dandys. Los
cambios políticos contribuyeron en
uno y otro sentido y luego de unos años
de interrupción, hacia los años
90 vuelven a florecer las murgas y Los Dandys
resurgen. Nuevas generaciones de la familia
Battipaglia desean darle continuidad al esfuerzo
de sus padres y abuelos y con entusiasmo,
fe y trabajo, consiguen algo que parecía
imposible. Encolumnar a tres generaciones
de la familia, ahora bajo la dinámica
dirección de Gonzalo, nieto de los
fundadores.
GRACIAS DANDYS POR RECORDARNOS QUE
A PESAR DE TODO SE PUEDE VIVIR CON ALEGRÍA.
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(Osvaldo Battipaglia),
Director de "Los Dandys de Boedo"


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