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HISTORIAS DE BUENOS AIRES
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Durante
el año 1990 el Instituto Histórico
de la Ciudad de Buenos Aires promovió
diversos talleres de Historia Oral en distintos
barrios de la Ciudad, uno de ellos el de Boedo,
que fue coordinado por el Sr. Roberto D. Bolan.
Uno de los temas abordados con la participación
de quince vecinos, fue el referido a los carnavales
en Boedo, recibiéndose los testimonios
de quienes vivieron las fiestas desde las
primeras décadas del siglo pasado.
Un boletín del Instituto, actualmente
agotado, que lleva el Nº16, editado en
marzo de 1991, resumió aquellos encuentros,
dejando recuerdos de reconocido interés.
Creemos que, como introducción a las
notas correspondientes al Carnaval 2007, resultará
interesante para muchos de los lectores visitantes
de estas páginas, tomar conocimiento
de las vivencias sentidas por nuestros padres
y abuelos en aquellos carnavales de la primera
mitad del siglo XX. En la introducción
a la nota, el coordinador expresa: “Para
el lector llega ya el momento de introducirse
en una especie de máquina del tiempo
para transportarse al pasado de un barrio
de Buenos Aires, para “vivir esos cuatro
días locos” para recrear un ayer
que produjo alegría e instantes de
felicidad a un barrio tan entrañablemente
metido en el corazón de los porteños“.
Este
juego, que resultaba muy intenso y prolongado,
a veces causaba algún accidente, ya
sea por los elementos que se manejaban, como
por los peligrosos resbalones debido al piso
mojado…..
Herminia
Faregna (H.F.): Al atardecer se jugaba
con el pomo de plomo con agua perfumada (marca
“La bella porteña”, y como
costaba caro, Ud. no podía comprar
otro. Luego los chicos se hacían de
unas moneditas vendiendo el plomo.
Aurora Trotta
(A.T.) Llevaban pomos y el lanza-perfume,
pero no tiraba en los ojos; no había
agresión, no. Jugaban con serpentina
y con papel picado.
Leonor
Trotta (L.T.). Eso sí, si
le podían tirar papel picado en la
boca, se lo tiraban.
Domingo Mittica
(D.M.) Lo que quiero aclarar es que
el juego de los lanza-perfumes, con serpentinas
y papel picado, ocurría a la iniciación
del corso. Por lo regular, los hombres acostumbraban
expulsar los líquidos (que eran fríos)
de los lanza-perfumes por las espaldas y piernas
de las damas y cuando éstas querían
esquivar el chorro, el líquido sin
querer, a veces, se dirigía a los ojos,
con los resultados de afecciones en la vista
que debían ser tratadas en los hospitales..
Había problemas graves y por eso fue
prohibido su uso, pero, a pesar de ello, aparecían
los lanza-perfumes en carnaval, pues eran
vendidos a escondidas de las autoridades policiales.
Para la prevención en los ojos aparecieron
a la venta las famosas antiparras…
A.T.:
sobre todo en el pasaje Cabot, muchos jugaban
al agua en la calle; eso sí, lo hacían
nada más que los que querían
jugar; no es como ahora (1990), que uno va
por la calle le tiran un balde de agua. En
dicho pasaje se juntaban vecinos de tres,
cuatro o cinco casas; era una cosa que no
se pasaba un año sin jugar al agua,
aunque fuera un día, pero se jugaba…
María Ana
Ugo (M.A.U.): Mi familia es muy vieja
en el barrio. Vinieron de Italia y se establecieron
en la zona sur de Boedo, a fines del siglo
pasado (XIX) o principios de éste (XX).
Mi abuelo fundó el mercado de “Inclan”
y contaba que se jugaba mucho al agua, que
era una tradición en el barrio…….
D.M.:
Recuerdo que por una ordenanza o edicto policial
(no se que sería), era permitido jugar
al agua en carnaval en la vía pública,
solo en la Costanera Sur, en el horario de
14 a 17:30 hs. El juego se hacía con
pomos, bombitas o globitos y se usaban unas
pistolas de goma que absorbían el agua
de baldes que poseían en sus vehículos,
coches, camiones y camionetas. Sucedió,
según mis recuerdos, entre los años
1937 y 1945…si la memoria no me falla.
La gran fiesta
G.O.:
Al atardecer comenzaban a aparecer las primeras
comparsas y las “mascaritas” sueltas.
Las agrupaciones desfilaban en correctas formaciones
y vistosos disfraces. Algunos de estos conjuntos,
como en el caso de los centros corales y musicales
y de los marinos, se destacaban por sus impecables
uniformes...
Ciertos conjuntos, como los de los clowns
y murgas, acostumbraban detener sus marchas
para hacer breves demostraciones, ya sea de
pruebas acrobáticas o del repertorio
de sus canciones, pero el objeto principal
que perseguían era su presentación
en los concursos organizados por las salas
de espectáculos.
En dichos concursos se otorgaban premios a
las mejores agrupaciones, consistentes en
medallas, plaquetas y otros trofeos, cuyos
merecedores los exhibían luego en sus
estandartes.
Saturio Ortíz
(S.O.): El Teatro Boedo era el que
verdaderamente organizaba el carnaval en Boedo.
Se ponían en venta las localidades
y con solo mencionar al dúo Buono-Striano
(animadores) en 35 o 40 minutos se vendía
toda la sala con días de anticipación.
La función empezaba a las 20:30 y terminaba
a las 4 o 5 de la madrugada; un desfile constante,
comparsa, tras comparsa Y a la gente, había
que golpear las manos y decirles: ¡Se
acabó, señores, hasta mañana!
Ángel
Landro (A.L.) Al carnaval iba el
gaucho, el paisano, el matrero, también
el cocoliche, el que hablaba medio en italiano.
Un pariente mío, cocoliche, decía
al entrar al carnaval:
“Permasso pito p’entrare
Francesco Letra Cardone
Per te ven a salotare
A questa grande revonione” No
citado en el Boletín que estamos
transcribiendo, pero obrante en los archivos
de la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo, se encuentra el más
antiguo testimonio que hemos hallado de
los carnavales en Boedo, y tiene relación
–precisamente-con lo citado:
Beatriz Clavenna
(B.C.): A
mi marido, cuanto tenía 8 o 9 años
los padres lo mandaban a las 5 de la tarde
para ocupar una mesa en el “Rió
de Oro” (Carlos Calvo y Boedo) –
hoy café Recuerdo- para que a las
20:30 disfrutara toda la familia del corso
de Boedo.
S.O.: recuerdo
que desde 1922, aproximadamente, la gente
venía al corso de Boedo desde muy
lejos, con sus banquitos o sillas de paja
para sentarse próximos al cordón
de la vereda. El corso tenía una
extensión desde Independencia (por
Boedo) hasta San Juan y daban la vuelta
(POR Boedo) porque era mano y contramano.
Luis Brenna
(L.B.): En la comparsa de los
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Juegos
de carnaval:
Guillermo Otheguy (G.O.) _ El juego
con agua comenzaba poco después
del mediodía y era exclusividad
de los mayores, a diferencia de lo que
ocurre actualmente (1990) en que los
chicos han pasado a ser protagonistas
principales.
Se jugaba a puro baldazo entre vecinos,
que formaban bandos separados.





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Marinos
Unidos del Plata (de la que fui integrante
de chico) íbamos vestidos de marineros
con el uniforme y el clásico sombrero
de marino. Chicas y chicos ensayábamos
meses en la calle Luzuriaga; nos enseñaban
a marchar. Primero iba la banda, le seguían
los que llevaba estandarte y luego la tropa.
Herminia Farenga
(H.F.): Desfilaban los “limpia
Spuzza y Cía.” (Un juego de
palabras en italiano y castellano para designar
a los cloaquistas); La comparsa de ese nombre
aparecía con sus integrantes vestidos
de cloaquistas que generalmente usaban un
uniforme azul y portaban un recipiente de
regular tamaño de bronce, bien lustrado.
En el llevaban un cepillo, una sopapa, un
trapo de piso, en fin lo necesario para
limpiar piletas y baños (sin olvidar
el uso de la acaroina)
G.O.:
Otro de los conjuntos numerosos era el de
los barrenderos o “musolinos”,
Estas agrupaciones, cuyos uniformes eran
parecidos al de los barrenderos municipales,
llevaban cepillos y carritos para la limpieza
de las calles. Los barrenderos marchaban
parodiando el trabajo de esos servidores
públicos, moviéndose exageradamente,
lo que provocaba la risa de los presentes.
Completaban la actuación con divertidos
cánticos, en un italiano alrevesado……..
H.A.
Lo importante del corso de Boedo era que
acaparaba la atención de gente de
muchos barrios de la Capital y del Gran
Buenos Aires. Yo sabía de personas
que venían de Valentín Alsina,
de Lanús y de más lejos, además
de las que llegaban desde Pompeya, Parque
Patricios, Almagro, Caballito, en fin de
todos lados.
Murgas y disfraces:
H.F.:
Las murgas de los pibes atorrantes preparaban
sus trajes con las bolsas de arpillera,
algunos muy trabajados. Las tapitas de “Bilz”
servían de adorno al traje y los
cantos eran tan “fuertes” que
las chicas tenían que “volar”
A.L.:
Había una murga extraordinaria que
se llamaba “Llanta de goma y su cría”
porque
parecían de goma, saltaban muy alto
y hacían pruebas acrobáticas.
G.O.
Las murgas eran totalmente distintas a las
de ahora, tanto en la cantidad de componentes
como en vestimentas, instrumentos musicales,
excepto el bombo, y canciones.
La cantidad de murguistas nunca superaba
la docena de participantes y marchaban en
fila india llevando, a su frente, como mascota,
un chico vestido de director; luego le seguía
el verdadero director. Ambos vestían
pantalón, levita, galera alta, bastón,
llevando largas melenas; el verdadero hacía
sonar un silbato al compás del bombo.
Los instrumentos musicales de esas murgas
eran de conexión casera, imitando
a los de viento, pero de tamaño exageradamente
grande.
Con el nombre de murga, los más chicos
formaban pequeños grupos que usaban
como vestimenta alguna ropa vieja; se colocaban
sacos dado vuelta, se tiznaban las caras
con corcho quemado, se ponían sombreros
viejos y usaban como instrumentos musicales
cacerolas a las que golpeaban con sus tapas.
Sus canciones eran tan procaces que las
familias optaban por rechazarlos cuando
se acercaban para entonar su repertorio.
En cambio eran bien aceptados por los parroquianos
de los bares y despachos de bebidas, Quienes
se divertían con sus ecires y les
retribuían con alguna moneda, que
era lo que finalmente buscaban esos pequeños
muguistas………
G.O.:
También había mascaritas sueltas.
No todos se disfrazaban para integrar conjuntos;
muchas personas mayores lo hacían
para actuar individualmente y su actuación
se reducía a visitar amigos, parientes,
vecinos, etc.
En cuanto a los chicos, además de
disfrazarlos para que lucieran sus vestidos
ante familiares y amistades, su finalidad
muchas veces consistía en presentarlos
en los concursos de máscaras infantiles
que organizaban los corsos. Es importante
reiterar el concepto: el corso de Boedo
no era organizado: carecía de palcos
y de adornos. Podría decirse que
era un corso con plateas, cuyas butacas
las constituían las sillas de los
cafés que se extendía a lo
largo de la calle Boedo, desde
Independencia hasta San Juan
Bailes
de carnaval.
Emilio Musi (E.M.): en el Club Mariano Boedo
había Bailes. En Rioja pasando Cochabamba,
había un club llamado “El Refugio”….
G.O.:
Los grandes bailes eran con Di Sarli, Pugliese,
Jazz Casino, Barry Moral. Hubo épocas
en que a los bailes se iba con traje y corbata,
los días domingo. Todo esto que comenté
está referido a los bailes del Club
San Lorenzo de Almagro.
B.C.:
Ya no se hacen más los bailes de
disfraces de aquellas épocas. Toda
la gente se disfrazaba. En la calle los
chicos, pero en los salones y en los clubes
también los grandes. Actualmente
(1990) se ha perdido esa costumbre, inclusive
en el caso de los chiquitos. En el Club
Mariano Boedo se organizaban bailes “a
todo trapo”, con concurso de mascaritas
y disfraces. En realidad todos los clubes
hacían bailes y tenían su
público.
Y así vamos llegando
al final de esta evocación de viejos
tiempos, realizada por nuestros mayores,
hace ya quince años. Por supuesto
ahora y no veremos chicos por las calles
con disfraces de variado tipo y tampoco
mayores, como este personaje de 1970 ¿el
último disfrazado?, mostrado por
La Nación en “Diario íntimo
de un país”.
Pero tendremos
para disfrutar los carnavales de estos tiempos.
Con más de 11.000 actores participando
de ocho jornadas plenas de alegría,
que serán acompañadas por
más de 800.000 personas, de toda
edad, que aportarán su presencia
y su aplauso al paso de cada una de más
de cien agrupaciones de murga existentes
en la ciudad.
Y hecha esta introducción,
vamos a ocuparnos del Boedo 2007.
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