LAS BUENAS
NOTICIAS
Estamos
tan acostumbrados a las noticias ingratas, que leer
en los periódicos por la mañana, o escuchar
su lectura por radio, o interiorizarnos a través
de Internet sobre noticias que levantan el ánimo
es casi sorprendente. En el día de hoy dos hechos
importantes han balanceado la carga negativa de las
demás noticias: el record alcanzado por las exportaciones
de productos argentinos, que superó la increíble
suma de u$s 46.000 millones, permitiendo un saldo favorable
de la balanza de pagos de u$s 12.500 millones de dólares,
cifra que posibilitará hacer frente a compromisos
de la deuda sin afectar los ingresos del sector asalariado
ni las obras en curso o proyectadas. Enhorabuena.
La segunda
buena noticia llegó desde La Haya, donde el Comité
de Justicia Internacional que estaba tratando el planteo
uruguayo sobre el corte de rutas, dictaminó que
tales medidas de coacción no afectan, como el
gobierno de la otra orilla decía, la economía
de la Banda Oriental. Es una buena noticia, no porque
se vincule con la prohibición o aceptación
de la construcción de la planta de Botnia, que
no estuvo en discusión, sino por la simple razón
que le evitó al Gobierno Nacional tener que tomar
la decisión de desalojar a los piqueteros que
cortan las rutas que llevan al vecino país.
Dos buenas
noticias que se opacan ante los registros fotográficos
que muestran los carteles pegados por La Fraternidad
con la inscripción No Jodan con Perón,
en una tácita amenaza a los integrantes del Poder
Judicial en cuyas manos están las causas vinculadas
con Isabel Perón.
Tampoco
fue feliz ver nuevamente a piqueteros con sus rostros
encapuchados, blandiendo palos y quemando cubiertas,
interrumpiendo el servicio de trenes de la ex línea
Roca, dejando varados durante horas a miles de trabajadores
que viajaban o pensaban viajar en esos servicios. Una
vez más militantes del Partido Obrero y del Movimiento
Socialista de los Trabajadores se arrogan la representación
sindical, y logran con sus amenazas, ante la indiferencia
y pasividad de las autoridades encargadas de proteger
vidas y bienes de la población, los propósitos
perseguidos. ¿Qué pasa con los verdaderos
dirigentes gremiales, representantes auténticos
de los trabajadores ferroviarios, que admiten ser suplantados
por la fuerza en su rol de defensores de los derechos
de sus afiliados? O estaban ocupados en la pegatina
de los carteles citados en el párrafo anterior.
¿Estos mismos encapuchados, no podrán
un día, o una noche, tomar las sedes sindicales
y solicitarlas para ellos, como fue el caso de la Universidad
Nacional? Es una pregunta que nos hacemos.
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