Fue
sin duda alguna uno de los más importantes
artistas plásticos que ofreció
el país a la comunidad internacional.
El 19 de diciembre de 2009 se conmemoró
el 103 aniversario de su natalicio, con
una deuda enorme de nuestro país
cual fue la de no poder concretar, en oportunidad
del Centenario de su natalicio, la proyectada
exposición retrospectiva de su obra
de su obra en las salas del Palais de Glase,
auténtica joya arquitectónica
convertida en el Palacio de las Artes, luego
de distintos destinos a partir de aquel
original de 1910 que le dio nombre al lugar:
Palais de Glase, Palacio de hielo, ya que
albergó en ese entonces una importante
pista de hielo construida para las familias
pudientes del Primer Centenario.
Como ocurrió
en distintas oportunidades en nuestro país,
los gobiernos se sintieron dueños
y los destinos variaron según las
circunstancias.
Tiempo después fue convertido en
un salón de baile, por donde pasaron
muchas de las grandes orquestas de tango
de la década de 1920.
En 1931 el Municipio
de la Ciudad cede el predio al Ministerio
de Educación y Justicia de la Nación,
que lo convierte en sede de la Dirección
Nacional de Bellas Artes. Se comienzan a
organizar allí los Salones Nacionales
en varias de sus disciplinas artísticas,
hasta que en 1954, el gobierno de la época
lo cede para ser utilizado como estudio
anexo de la televisión oficial, Canal
7.Sin duda era más importante. El
retorno a un gobierno civil preocupado por
otra dimensión de la cultura, devuelve
el predio en 1960 que vuelve a funcionar
como sala de exposiciones, función
que perdura hasta la actualidad.
En 2004 un decreto
del Poder Ejecutivo Nacional declaró
a este edificio monumento histórico
nacional.2
Como instancia
previa al recuerdo de Antonio Sassone, no
venía mal hacer conocer a las nuevas
generaciones ciertas alternativas que nos
impidieron el crecimiento como país.
Paro volvamos
a nuestro admirado pintor, escultor, profesor
de literatura, de filosofía del arte,
poeta, que, como tantos inmigrantes europeos,
había llegado a nuestras tierras,
procedente de Amendolara, una ciudad de
la provincia de Cocensa, Italia, cuando
solo tenia 17 años, en 1923. Muy
pronto se constituyó en una de las
figuras consulares en el mundo de las artes
plásticas del Barrio de Boedo. donde
había instalado su domicilio A Él
dedicaremos nuestro recuerdo de hoy. El
Profesor Antonio Sassone había nacido
un 19 de diciembre de 1906 en Amendolara,
Italia, arribando aún casi niño
a Buenos Aires, pero ya con una definida
vocación. Fue en este barrio donde
comenzó su formación artística.
Recién egresado de la Escuela Superior
de Bellas Artes "Ernesto de la Cárcova",
donde tuvo como maestros, a Alfredo Guido
en composición y grabado, Soto Avendaño
en escultura y Enrique Prins en filosofía
del arte, se vincula con José Gosé
González Castillo, quién le
encomienda la formación de la cátedra
de dibujo de la recientemente creada Peña
Pacha Camac. Corría el año
1932. Entre sus alumnos se destacaron luego,
entre otros, escultores como Sepuccio Tidone,
que llegó a obtener el máximo
lauro nacional y el pintor Luis Dottori.
Compartió emociones con Eolo Pons,
Vicente Roseeli e infinidad de artistas
plásticos que se acercaban a la Peña.
También con el escultor Stephan Erzia
“El Rodin ruso” como le llamaban,
de quién modeló su imagen
años más tarde. Domiciliado
en Boedo 311, instaló posteriormente
su taller-estudio en el barrio de Flores,
en la calle Lautaro 1623, que hasta hace
poco tiempo conservaron sus descendientes.
Sassone se
destacó no solo como escultor, actividad
en la cual alcanzó las más
importantes recompensas otorgadas en salones
argentinos y no pocas distinciones internacionales,
sino que fue también pintor, escritor
y poeta, "al modo de ser de los Grandes
Maestros del Renacimiento", escribiría
en 1978 uno importante crítico de
arte italiano.
Reseñar su currículo es imposible
en el reducido espacio de esta nota. A la
suma de distinciones nacionales, se agregar
las que obtuvo durante sus viajes a otros
países y en especial a Italia, que
incluyen -además- el "Laurel
de Oro y Corona de Laurel de Oro internacional
en poesía y el Premio "Marco
Aurelio" "por su prodigiosa actividad
artística. Como profesor dictó:
Historia del Arte, Anatomía Artística,
Morfología, Escultura, Dibujo y Composición.
Publicó tres libros de poesías
y un libro didáctico "Ciencia
y Técnica en las Artes Plásticas"
Sus obras figuran en importantes museos
del mundo y en decenas de colecciones privadas.
Tuvo el honor de
representar a la Argentina en la Bienal
Internacional de Venecia en 1952, en la
Conferencia Internacional de Barcelona en
1956 y en el Organismo Internacional de
Cubra en 1953 Mención especial merece
su Monumento al General San Martín,
otorgado por concurso por la Municipalidad
de Quilmes y que, una vez entregado, durmió
por mucho tiempo en un corralón municipal,
evitándose su inauguración
por razones pueriles. Afortunadamente el
tiempo suele ser el mejor justiciero y hoy
la imponente obra enorgullece al vecindario
de Quilmes, en cuya plaza principal se erige.
Antonio Sassone murió en Buenos Aires
el 18 de octubre de 1983.
Pero si Buenos Aires
aún le debo un homenaje que muchas
otras figuras de menor jerarquía
intelectual y artística recibieron,
fueros “sus paisanos” de Amendolara,
conjuntamente con el imponderable esfuerzo
de su hija –Estrella y el apoyo del
Intendente de la Ciudad de Quilmes (cuyo
alcance desconocemos), quienes en su pueblo,
su ciudad natal, al cumplirse los 80 años
de su nacimiento, logaron la hazaña
de efectuar una muestra retrospectiva con
de nada menos que 73 obras, esculturas,
murales y oleos del Maestro pudieron embarcarse
en Buenos Aires con destino a Amendolara
donde el 31 de mayo de 2003 se inauguró
en el Museo Nacional de Arqueología
de la ciudad la exposición que debió
haber estada montada en Buenos aires.
“Estamos viviendo
un momento histórico, dijo el Alcalde
Mario Melfi. La exposición fue curada
por un comité técnico científico
de excepción que integraron.
Tenemos en nuestro
corazón la seguridad que no pasará
mucho tiempo sin que Buenos Aires, la República
Argentina, puedan admirar en toda su grandeza
la obra artística, de esta Maestro
Y también conocer de su obra literaria,
humanista y educadora.
Desde aquí, nuestro
saludo, nuestro cariño y nuestro
respeto por su hija Stella a quien tuvimos
el gusto de conocer en Buenos Aires, que
nos abrió las puertas de su casa
para mostrarnos los tesoros allí
guardados y que lamentablemente, en esos
días, no pudo escapar tampoco a la
ola de inseguridad e impunidad que ofrece
como triste souvenir nuestro querido Buenos
Aires.
Aníbal Lomba
Boedo, Buenos Airs, 16 de enero de 2010
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