Todo
análisis del tiempo pasado implica reflexionar
sobre lo que uno era y que de algún modo ya no
es. Pero solo de algún modo, porque en esencia
siempre seguimos siendo los mismos que éramos.
La existencia no es otra cosa que pura memoria del ser.
También es cierto que el paso del tiempo nos
modifica. Lo que ayer nos parecía oscuro hoy
es evaluado con claridad, perdemos y recuperamos pasiones,
alegrías, broncas, desengaños. Cambiamos
de hábitos, de gustos, de lealtades sentimentales.
Pero lo que importa es la esencia que nos acompaña
siempre hasta el fin “eso” tan ligado a
la identidad propia que permanece invariable allá
en el fondo. Hace 16 años ya que quienes hacemos
posible sólo una parte de este pequeño
pacto entre editor y lectores llamado Nuevo Ciclo (la
parte responsable de que todos los meses este periódico
llegue a su hogar) nos propusimos ocupar un lugar vacío
en el barrio de Boedo y sus aledaños: la creación
de un medio gráfico que expresara su pertenencia
a los intereses de los vecinos, la actividad sociocultural
del barrio, el acercamiento entre la gente y sus instituciones.
Pero volviendo al principio de esta columna: muchas
cosas han pasado desde aquella primavera de 1988 en
que las calles de Boedo conocieron por primera vez la
cara visible de este periódico. Nuevo Ciclo se
“armaba” con el viejo sistema del pegado
manual de galeras, la cantidad de páginas y la
tirada eran inferior a la actual y los veinteañeros
que lo sacábamos adelante como un sueño
realizado estábamos aprendiendo el oficio de
comunicar. Después fuimos incorporando tecnología,
empezamos a diagramar por computadora, fuimos desarrollando
capacidad editorial, seleccionando notas, aumentando
la tirada e imprimiendo en rotativas. Muy de a poco
nos fuimos haciendo conocer, charlando y entrando en
confianza con los comerciantes que apoyaban nuestro
emprendimiento, valorando el esfuerzo y creyendo que
publicar en nuestras páginas les redituaría
el valorable beneficio de hacerse conocer. Y nadie de
ambas partes salió defraudado. Porque de no ser
por el apoyo cotidiano que nuestros anunciantes depositan
en este periódico, no sería posible salir
a calle y producir el fenómeno de la comunicación
barrial. Creemos necesario el agradecimiento a nuestros
auspiciantes porque ellos hacen posible estos quince
años que cumple Nuevo Ciclo. Y porque no estamos
al margen de la realidad de todos los días, de
lo difícil que se hace vivir en un país
que, según dicen colmado de inversiones extranjeras
como se dice por ahí, todavía no ve una
salida clara de la crisis. Eso hace más meritorio
aún el apoyo recibido a lo largo de éstos
quince años, no solo de quienes hacen posible
económicamente la existencia de éste periódico,
sino también la participación activa de
nuestros lectores, los vecinos y amigos que nos acercan
sus cartas, sus peticiones, sus inquietudes y sus expresiones
de apoyo para seguir adelante.
Nuevo Ciclo nació en democracia y estamos orgullosos
de poder manifestarnos en libertad como un medio de
difusión libre e independiente. Porque pese a
los tiempos difíciles que corren _y nosotros
sabemos lo que es la calle porque caminamos a fondo
por todas las veredas de los barrios_ sentimos que hay
algo que nos hemos ganado y de lo cual debemos estar
orgullosos, y es el hecho de poder vivir en democracia,
de poder decir lo que uno piensa libremente. Las páginas
de este periódico valoran el criterio ético
de la libertad de expresión poniéndolo
en práctica con cada edición. Aquí
se expresan _y aspiramos a que sigan haciéndolo_
infinidad de personas que se acercan a nuestra redacción
y ven en Nuevo Ciclo un medio independiente que los
representa, que refleja sus deseos y expectativas, vecinos
que en muchas oportunidades nos han entregado desinteresadamente
sus propios textos e ideas para ser publicados. Hablábamos
al principio de un sueño realizado, el nuestro,
de haber podido construir un periódico que representara
el quehacer y la cultura barrial. Que se llamara, vaticinando
una larga vida editorial, Nuevo Ciclo. Un periódico
que salió por primera vez a la calle una primavera
de hace dieciseis años, la primavera de 1988.
La otra parte que hace que Nuevo Ciclo sea posible,
es Ud. Amigo lector. El otro extremo de este puente
que usted tiene ahora en sus manos. Por eso queremos
compartir este décimo quinto aniversario con
Ud. Que nos apoya y espera todos los meses. Escribiendo
cada año la historia nuestra de cada día.
Y poder decirnos feliz cumpleaños en plural.
Hasta la próxima edición. Y hasta el próximo
aniversario. |